¿PORQUE PERMITE DIOS EL SUFRIMIENTO?

    Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca.

Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí. Y Él me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. 2Co 12:7-10 

 

El sufrimiento es un estado de angustia o dolor que puede presentarse por muchas razones y en muchas circunstancias. El sufrimiento nos afecta en el aspecto físico, psicológico y emocional y puede llevar al colapso del cuerpo y del espíritu.

“Se consumen de sufrir mis ojos; han envejecido a causa de todos mis adversarios” Sal 6:7

El sufrimiento afecta tanto a los justos como los injustos.

    Lo más difícil de entender acerca del sufrimiento es cuando este llega y no sabemos por qué. Dios liberó al apóstol Pablo de muchas dificultades, pero en al menos una ocasión no lo hizo, a pesar de las súplicas de Pablo. En ese caso, fortalecer un aspecto espiritual de la *perspectiva de Pablo o de su carácter era más importante que su bienestar físico.

Debemos entender que la perspectiva de Dios es distinta de la nuestra (Isaías 55:8-9, 2ª Pedro 3:8). Algunas veces considera que las lecciones de carácter que necesitamos aprender son más importantes que nuestro bienestar físico y mental.

No es que Dios no escuche nuestras oraciones, porque sí lo hace. Lo que ocurre es que algunas veces no queremos aceptar su respuesta, que nos dice “no”, o “no por el momento”, como en el caso del apóstol Pablo: “Tengo en mente algo mejor para Ti”.

   Necesitamos estar conscientes de que Dios nos ha prometido no probarnos más allá de lo que podemos soportar (1ª Corintios 10:13). Pablo nos dio un ejemplo extraordinario. Simplemente  confió en la sabiduría de Dios y continúo haciendo la labor que lo había llamado a hacer.

Si el sufrimiento de cada persona pudiera ser rastreado hasta su propia transgresión de un mandamiento en específico, sería más fácil entenderlo y aceptarlo como una justa consecuencia, Pero es muy raro que sea tan simple.

Al darnos la libertad de elección, Dios nos ha permitido que aceptemos o rechacemos su guía, que escojamos rebelarnos o someternos, tomar decisiones sabias o imprudentes.

Ninguno de nosotros es inmune a la consecuencia de los actos, ya sean los nuestros o los de los demás. Tanto la persona que contrae una enfermedad con un origen indeterminado, como el niño que nace con una enfermedad congénita, tienen que sufrir por ello, aunque no hayan hecho algo indebido.

Aquellos que resultan heridos o muertos en accidentes o en desastres naturales, con frecuencia son víctimas inocentes.  Con frecuencia, la causa específica del sufrimiento no puede ser explicada, al menos no en esta vida.

A veces lo mejor que podemos hacer es explicarlo según el concepto que en la Biblia se menciona como “tiempo y ocasión”

Eclesiastés 9:11 Me fijé que en esta vida la carrera no la ganan los más veloces, ni ganan la batalla los más valientes; que tampoco los sabios tienen qué comer, ni los inteligentes abundan en dinero, ni los instruidos gozan de simpatía, sino que a todos les llegan buenos y malos tiempos.

 

Aunque Dios no es el que causa los accidentes, tampoco se dedica a gobernar la vida de cada ser humano hasta el punto de impedir toda desgracia.

Debemos entender que el sufrimiento se produce como el resultado del “tiempo y la ocasión” no es un sufrimiento sin causa.

Al pecar Adán escogió apartarse de Dios y desde entonces el resto de la humanidad ha seguido el mismo camino.  Una de las consecuencias de la decisión que la humanidad tomó de vivir contrariamente a las instrucciones de Dios, es que el mundo está a merced de los caprichos del “tiempo y ocasión”, y de las acciones de otros. Este patrón prevalecerá hasta que Jesucristo regrese a establecer el Reino de Dios en la tierra. Entonces el mundo entero será lleno del conocimiento de Dios y de sus justas leyes (Isaías 11:9).

Juan 16:33 Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.