SABIDURÍA POPULAR…. ¿Y LA VERDAD?

sabiduria-L-wBDfv3Desde niños empezamos a escuchar ciertos consejos, generalmente aceptados de forma automática. “Ni se te ocurra meterte a nadar después de comer”. “Por la forma de la barriga, se sabe si es niño o niña”, o “Si te sigues moviendo ese diente, el bueno te va a salir chueco”. ¿Y que tal con los que tienen que ver con la alimentación? “Los huevos son más nutritivos si se consumen crudos”; “Es más sano consumir margarina que mantequilla”; las bebidas light adelgazan”. Hace años se decía que tomar leche era esencial; luego dijeron que tomáramos poca, y recientemente han vuelto a promover su consumo.

El área espiritual tampoco está libre de este tipo de mitos. Tal vez uno de los más socorridos sea: “Como dice la biblia: Ni la hoja del árbol cae sin la voluntad de Dios”. ¿Alguien conoce la cita? Otro que sigo escuchando vez tras vez es ” Como dice la biblia ayúdate que yo te ayudaré”.

Es precisamente la falta de cuidado a la hora de “comer” lo que se nos dice, lo que alimenta estos mitos. Generalmente estos mitos se repiten sin una mala intención, pero no falta quien abuse de la credulidad nata del ser humano para enseñar todo tipo de medias verdades y falacias. Pareciera que la humanidad se compone de unos pocos que piensan  y otros muchos que creen y aceptan. Por el contrario, la biblia sigue invitándonos a “examinadlo todo y retened lo bueno” (1a Tesalonicenses 5).

Además , debemos recordar que cuando Jesús nos ordenó a amar al Señor (Mateo 22:37), nos invitó a hacerlo con todo el corazón, pero también con “toda la mente”. Amar a Dios con “toda la mente” implica necesariamente usar todas las capacidades inherentes a ella: memoria, imaginación, y particularmente la razón, la cual, a través de la obra del Espíritu Santo, puede acercarnos al conocimiento de la verdad.

Te animamos a ser como los de Berea (Hechos 17:10-11). Estos creyentes escudriñaron la Escritura para determinar si lo que Pablo y Silas les compartían era verdad.