EL PRINCIPIO DE LAS PRIMICIAS

Este principio celebra y reconoce la mano de Dios en el sentido de Bendición y provisión sobre su pueblo. La ofrenda de “Primicias” está presente tan temprano como en los tiempos de Caín y Abel (Génesis 4:4).

La palabra hebrea para “Primicias” significa “una promesa por venir” (Bekhor), y comparte raíz de significado con la palabra “Primogénito”.

En los tiempos antiguos, el proceso de juntar las primicias de los granos involucraba esmerados preparativos. Cada familia tenía que estar atenta a los primeros brotes, granos o crías. Una vez que los encontraban, los designaban como primeros atándoles un pedazo de hilo rojo alrededor de la rama, vástago o vid.

Cuando los granos maduraban y eran cosechados, esas primicias eran llevadas al templo y presentadas al sumo sacerdote de acuerdo con el modelo de Dios. El sacerdote aceptaba la ofrenda de cada hogar, presentándola al Dios de Israel en acción de gracias y reconocimiento de Su continua provisión y bendición.  Una vez que la ofrenda de las primicias había sido hecha, la gente era libre para disfrutar el resto de la cosecha, debido a que lo primero había santificado el resto.

El principio de las primicias no estaba limitado a la vegetación.  Se le halla en toda la Palabra, y trata con todas las “primicias”.

Note las instrucciones que Dios le dio a Moisés cuando Él preparó a los israelitas para salir de la esclavitud en Éxodo 13:11-13.

En Éxodo 22:29 Dios instruye a Israel de nuevo, diciendo: “No demorarás la primicia de tu cosecha ni de tu lagar.  Me darás el primogénito de tus hijos.”

Aún en medio de la reconstrucción de su ciudad destruida, Nehemías guardó este modelo, y Jerusalén fue protegida como resultado Nehemías 10:35 – 37.

Dios reclama el derecho a todo lo primero – lo primero de los granos, de todo primogénito masculino de ganado ovino y vacuno, todo primogénito macho.  Todo lo primero tiene que ser dedicado a Dios por medio de Su pacto.  Cada vez que algo es llamado primero, un primer fruto, una cosa dedicada, le pertenece a Dios.

Hoy no sacrificamos más los primogénitos de nuestras ovejas o de nuestros ganados en un Templo; tampoco se requiere que redimamos nuestros hijos primogénitos con oro.  Jesús pagó por toda redención a través de Su muerte, sepultura y resurrección; Jesús es el cumplimiento de la práctica del Antiguo Testamento, y nos ha dado un Nuevo Pacto “fundado sobre mejores promesas”.  (Hebreos 8:6).

frutosSin embargo, el principio de las primeras cosas – las primicias – todavía permanece.  Dios no cambia en Su carácter, principios o modelos.  Él es el mismo ayer, hoy y siempre (Hebreos 13:8).

Dios todavía considera las primicias como santo y dedicado a Él – pero hoy las primicias tienen que ver con la práctica de guardar “lo principal”, lo principal (primicia) es para Dios, ¡y Dios ES lo principal!

Dios dice que las primeras cosas le pertenecen a Él para establecer el pacto redentor con todo lo que viene después.  En el modelo de Dios, cualquier cosa que es primero establece el resto.  Lo primero es la raíz, desde la cual el resto es determinado.

Entonces al principio del nuevo año, guarde “lo principal” (la primicia) y ponga a Dios primero al seguir Su modelo invariable de Primicias.

¡Honre al Señor con su mejor ofrenda de “Primicias” – para establecer la bendición y provisión para usted mismo y para su casa a través de todo el 2016!