¿Es posible llegar al éxito por medio del fracaso?

Cómo reaccionar ante el fracaso

Es sorprendente cuán poco sabemos de nosotros mismos. Dios tiene que hacernos pasar por todo tipo de fracasos para revelarnos el orgullo y engreimiento que han estado latentes en lo más recóndito de nuestro carácter. La única manera en que Dios puede usarnos es cuando respondemos adecuadamente a las mentiras que afectan a nuestro orgullo y que dañan nuestro corazón. El Señor hace todo esto para poder ubicarnos en la escalera
que lleva al éxito.

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La razón básica del fracaso
La causa de ese defecto de carácter es el orgullo.
Preocuparse
por las opiniones de otros (Juan 12:43)
Rehusarse
a recibir consejería (Proverbios 15:22)
Ignorar
el poder de la oración (Santiago 4:2)
Depender
del esfuerzo personal (Gálatas 3:3)
Esperar
alabanza y reconocimiento personal (Lucas 14:11)

Los peldaños del pensamiento equivocado
Temor al fracaso—“Si fallo, se burlarán de mí”. La gente se burló del extraño artefacto de Robert Fulton que navegaba río abajo expeliendo humo. Pero en 1807 “la locura de Fulton” se convirtió en el primer barco de vapor.

Desánimo—“Te dije que iba a fallar”. Albert Einstein fracasó en su primer intento de pasar los exámenes de admisión de la universidad.

Falta de confianza—“No creo poder hacerlo”.  Babe Ruth falló 1,330 veces, pero también anotó 714 jonrones.

Falta de convicción—“No es tan importante”. Thomas Edison tuvo más de 5,000 fracasos antes de encontrar la combinación correcta de productos para producir la lámpara incandescente (foco).

Falta de confianza en Dios—“No me siento capaz de hacerlo”. Cuando el gran pianista Paderewski decidió estudiar piano, su maestro le dijo que sus manos eran demasiado pequeñas para dominar el teclado.

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. (2a  Timoteo 1:7)

La escalera del éxito
Recuerde sus fracasos—Evalúe las áreas donde se equivocó. (Apocalipsis 2:5)

Arrepiéntase sinceramente—Sienta el arrepentimiento que hace crecer. (2a  Corintios 7:10)

Reciba el perdón de Dios—Hay libertad al recibir el perdón. (Salmos 31:1–2)

Responda correctamente al quebrantamiento—La humildad toca el corazón de Dios. (Salmos 51:17)

Reconozca que Dios tiene un propósito —Dios usa los fracasos para hacernos crecer. (Salmos 119:71)

Reconozca que necesita a Cristo— Sin Cristo, no puede hacer nada que valga la pena. (Juan 15:5)

No se dé por vencido—La reacción correcta a los fracasos incrementa nuestra resistencia. (Filipenses 3:13–14)

Extiéndase hacia otros y consuélelos— Ayúdelos a ver el fracaso desde la perspectiva divina. (2 Corintios 1:3–4)

“Mas Dios es el juez; a éste humilla, y a aquél enaltece”. (Salmos 75:7)

Recargue su escalera en el Señor 
Humíllese delante de Dios y de los demás. (1 Pedro 5:6)

Deje su temor y desilusión en las manos del Señor. (1 Pedro 5:7)

Aleje a Satanás de su mente. (1 Pedro 5:8)

Aprenda a tener un dulce compañerismo con los cristianos que sufren. (1 Pedro 5:9)

Busque al Dios de toda gracia para ser restaurado. (1 Pedro 5: 10)

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”. (1 Pedro 5:6-7)