¿ACASO, NO HAGO NADA BIEN?

togethercvcCuantas veces tenemos incidentes por entender mal una instrucción que se nos da.
Sonia era una joven que recibía las frecuentes  correcciones de su madre, las cuales cada día la irritaban más. No entendía por qué no le dejaba hacer las cosas por sí misma.
Esto provocaba un habitual enojo en Sonia,  era fastidioso siempre recibir correcciones y nunca una palabra de aprobación de parte de su madre. Un día ella le pidió que hiciera un empaque, Sonia se esmeró más de lo habitual en preparar todo lo que necesitaría. Y comenzó su trabajo, con la secreta esperanza, de que al menos esta vez, su madre vea todo perfecto, para no tener que soportar una nueva lección de cómo se hacen las cosas. Pensaba “espero que hoy, por fin sea el día en el que mi mamá no me corrija“
Pero la madre se acercó para ver cómo iba la tarea y luego de observar, le explicó a Sonia que había una mejor manera de hacerlo. Pero ella, no aguantó más, entre lágrimas y con un tono tenso reclamó: ¿Porqué me encargas una tarea y luego no me dejas hacerlo sola? Su madre un poco sorprendida por la reacción, le contestó: “hija, quiero ayudarte a hacerlo bien, eso es todo”. Sonia percibía las correcciones de su madre, como una falta de confianza en sus propias capacidades para hacer bien las cosas. Pero recién ahora pudo entender que su madre solo le estaba enseñando. Desde entonces Sonia, tomaba de mejor manera cada “corrección” y cuando sentía ganas de quejarse o responder, ella se repetía a sí misma: “Mi madre solo me está enseñando a ser mejor”.
El Señor dejó este mensaje en Proverbios 3:11-12 “Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor ni te enojes cuando te corrige. Pues el Señor corrige a los que ama, tal como un padre corrige al hijo que es su deleite.”
¿Alguna vez te has sentido de esa manera? Ser corregidos, cuando a nuestro parecer estamos haciendo las cosas bien. Indudablemente, no es una linda experiencia, es cierto. Hasta puede llegar a ser frustrante, y nos lleva a pensar “pero acaso, nunca hago las cosas bien”. Pero cuando somos capaces de tomar la corrección con buena actitud, los resultados nos pueden llenar de satisfacción y crecimiento, pues tienen un buen propósito: Hacernos mejores,  Proverbios 3:1-2 NTV dice: “Hijo mío, nunca olvides las cosas que te he enseñado; guarda mis mandatos en tu corazón. Si así lo haces, vivirás muchos años, y tu vida te dará satisfacción.”
La corrección con amor trae bendición. Si te toca corregir a alguien hazlo con amor, como lo hace Dios, a su tiempo y con paciencia.

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