DESAFIANDO LA GRAVEDAD

Gravedad: Fuerza que sobre todos los cuerpos ejerce la Tierra hacia su centro. (Diccionario de la Real Academia Española).

Es interesante al buscar los significados acerca de la fuerza que ejerce la gravedad sobre todos, parece que no nos podemos evadir de ésta. En una de sus acepciones declaran los doctos que es una fuerza de atracción de los cuerpos a la Tierra, pero siempre en relación de su masa, o sea que estamos atados a esta atracción por causa de nuestro peso.

la_tierra_y_el_infinitoEntonces parecería casi de locos afirmar que algún día estaremos levantándonos con el poder del Espíritu Santo hacia las nubes a encontrarnos con Jesús si es que seguimos vivos a su regreso (1ª Tesalonicenses 4:16,17). Es notorio entonces darnos cuenta de cómo el apóstol Pablo al hacer referencia al pecado se expresa de la siguiente manera: “Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante” (Hebreos 12:1 NTV), refiere que el pecado es uno de los factores que de acuerdo a este texto nos cargan con un peso, pero no dice que sea el único.

Los factores negativos que nos metemos en la cabeza o el corazón también colaboran a estar cargados de peso y por tanto nos atan a esa ley. Cosas como las dudas, las malas compañías, la baja autoestima etc. que, aunque no figuran propiamente como pecado son a veces sin percibirlo, factores que colaboren a que estemos cargados de peso.

El evento que la Biblia llama “Arrebatamiento” (1ª Tesalonicenses 4:17), es de alguna manera el triunfo del ser humano sobre las leyes físicas terrenales, a través de irse desprendiendo de esas cosas que le traen peso y pesar a su vida.

Dios es experto en irnos llevando como los salmones en contracorriente de lo que la mayoría opina y es contrario a lo que Él ha designado para la humanidad, basta con ver lo que le pide al patriarca Abram en Génesis 12:1.

Una muestra sumamente importante de que se puede ir contracorriente pero no contra Dios es la vida de José el hijo de Jacob narrada en la Biblia a partir de Génesis 37:2. En el verso 5 de ese capítulo nos dice la Escritura que José soñó un sueño, no muchos, uno en específico al que llamaremos “Los manojos inclinados”. Al contar su sueño ¿qué respuesta recibió?

  • Se rieron de él
  • Dudaron de él
  • Lo aborrecieron a él

Simbólicamente, la ley gravitacional familiar dictaba no querer ser algo más, no destacar, no soñar, pero como a nuestro Señor el estar atado a costumbres, ideologías o encasillamientos no le va, ya que no está sujeto a ninguna ley, le manda otro sueño, mismo significado al que llamaremos “El sol, la luna y las estrellas”.

A lo que de por sí ya sentían por él, abonemos la envidia que sus hermanos sintieron y además el que su propio Padre trataba de comprender por qué este hijo era diferente.

En cierto sentido se entiende la duda de ellos, analicemos:

  • Era pastor de ovejas.
  • Era nómada (iba de un lugar a otro).
  • Era el menor.
  • No contaba con credibilidad.
  • No lo apoyaban.
  • Había  una mala influencia a su alrededor.

Había varios factores que como una ley lo aterrizaban a la tierra.

Al referirme a despojarnos de la ley de la gravedad, no solo estoy hablando del  mundo espiritual negativo del que de seguro  has escuchado mucho, me refiero también a despojarnos del peso físico, que nos acarrean esas cosas que no califican como pecado pero igual cargan nuestra vida.

En lo físico:

  • Los logros de José fueron terrenales.
  • La posición que ocupó fue terrestre.
  • La nación que dirigió fue de esta tierra.
  • La familia que protegió fue la suya.
  • Además todas las familias que a él recurrieron por ayuda fueron de esta tierra.

No estoy ponderando tener “todos” tus anhelos fijados en la Tierra, ya que nuestra ciudadanía  está en los cielos (Filipenses 3:20), pero no podemos estar pensando que todo lo bueno ocurrirá en ese tiempo celestial que aún no llega;

Estoy hablando de “elevarnos”, “desprendernos”, de desafiar la ley de aquello que al igual a la gravedad parece ineludible, o imposible desafiar, citando al Pastor Dante Gebel, es ir en “Una contracultura” a lo que por la aprobación de la gran mayoría de las personas de este planeta tiene una apariencia de absoluto, pero, es contrario a lo que Dios nos solicita.

Esta vida es para vivirla en plenitud, siempre y cuando no estemos en contra de lo establecido por Dios, la misma Escritura lo afirma en Eclesiastés 3:12 y 13.

Hoy más que nunca debemos desafiar lo que tiene una apariencia de natural o lógico si va en contra de Dios, pero también en contra de lo que Dios me ha proporcionado para vivir plenamente llámese dones o talentos, y con ello me refiero también a mis sueños, anhelos, metas o ilusiones. Tengamos la mentalidad de arrebatados, (elevados, levantados, ascendidos)  no sólo en lo espiritual también  en lo profesional, en lo moral. Destaquemos no por soberbia o engreimiento, tampoco tengamos la actitud extremista en el lado contrario con falta de fe en uno mismo o baja autoestima, más bien enseñemos lo que el Señor puede hacer con cualquiera que le dé oportunidad, con actitud de humildad pero al mismo tiempo con seguridad y fe, con ello me refiero a todos los ámbitos de nuestra vida.

¿Tú has soñado?

¿Con que sueñas?

¿Por qué no intentarlo?

Te doy un norte como decimos en México (Una sugerencia de que dirección tomar).

  • Ora por un cambio en ti si tienes algún problema de actitud.
  • No juegues los juegos de otros.
  • No te estaciones en el conformismo.
  • No lo pienses demasiado, deja que Dios te vaya abriendo o cerrando puertas, eso te guiará.
  • Di adiós a quien no forme parte de tu visión.
  • No permitas que te desvíen (recuerda a José).
  • Rompe los límites mentales.
  • Entiende y aprende que hay cosas que no puedes cambiar, pero que no lo sabrás hasta que no las intentes.
  • No temas perder el amor, si es amor hay que pagar un precio alto.

Para concluir, hay una canción que precisamente se llama “Defying Gravity” de la comedia musical “Wicked”, que debo confesar que no soy adepto a las comedias musicales y si bien tiene un como fondo la historia de las brujas del cuento del “Mago de Oz”, el trasfondo de la interpretación, pero sobre todo el mensaje que intenta dar la letra de la canción por sí misma se me hace demasiado interesante.

Si vas a llenar tu cabeza de información que sea de bendición. Dios te bendiga.

Defaying Gravity

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AUTORIDAD ESPIRITUAL

LA IMPORTANCIA DE LA AUTORIDAD 

Romanos 13.1-7

El trono de Dios se fundamenta en la autoridad

Los hechos de Dios proceden de su trono y éste se fundamenta en su autoridad. Todas las cosas son creadas por la autoridad de Dios y todas las leyes físicas del universo se mantienen por esta misma autoridad. Por esto la Biblia se refiere a ello expresando que Dios “sustenta todas las cosas con la palabra-de su poder”, lo que significa que sustenta todas las cosas con la palabra del poder de su autoridad, porque la autoridad de Dios representa a Dios mismo, mientras que su poder representa sus hechos. El pecado contra el poder es perdonado con más facilidad que el pecado contra la autoridad, porque este último es un pecado contra Dios mismo.

Sólo Dios es autoridad en todas las cosas, porque todas las autoridades de la tierra son instituidas por él. La autoridad es algo de Importancia sin igual en el universo; no hay nada que la sobrepase. Por consiguiente, es imperativo que los que deseamos servir a Dios conozcamos su autoridad.

El origen de Satanás

El querubín, se convirtió en Satanás cuando sobrepasó la autoridad de Dios, compitiendo con él y volviéndose de este modo un adversario suyo. La rebelión fue la causa de la caída de Satanás.

Tanto Isaías 14.12-15 como Ezequiel 28.13-17 se refieren al ascenso y caída de Satanás. Sin embargo, el primer pasaje pone énfasis en cómo Satanás infringió la autoridad de Dios mientras que el segundo pone de relieve su transgresión de la santidad de Dios.

Ofender la autoridad de Dios es una rebelión mucho más grave que la de ofender su santidad. Puesto que el pecado se comete en la esfera de la conducta, se lo perdona con más facilidad que la rebelión, pues ésta es una cuestión de principios.

Al servir a Dios no debemos desobedecer a las autoridades porque el hacerlo es un principio de Satanás. Sin embargo es posible que en nuestra obra estemos con Cristo en la doctrina a la vez que con Satanás en los principios.

Satanás no tiene temor de que prediquemos la palabra de Cristo; pero cuánto teme que estemos sujetos a la autoridad de Cristo. En la oración que nuestro señor enseñó a su iglesia, las palabras “no nos pongas a prueba” señalan la obra de Satanás, mientras que las palabras “líbranos del maligno” se refieren directamente a Satanás. Inmediatamente después de estas palabras, el Señor hace una declaración muy significativa: “Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por siempre. Amén” (Mateo 6.13, Versión popular). Todo reino, autoridad Y gloria pertenecen a Dios, y a Dios solo. Lo que nos libra totalmente de Satanás es el ver esta preciosísima verdad: que el reino es de Dios. Puesto que todo el universo está bajo el dominio de Dios, tenemos que someternos a su autoridad. Que nadie le robe la gloria a Dios.

Predicamos el evangelio para traer a los hombres bajo la autoridad de Dios; pero ¿cómo podremos establecer su autoridad en la tierra si nosotros mismos no hemos tenido un encuentro con ella? ¿Cómo podremos tratar con Satanás?

Antes de conocer la autoridad, Pablo trató de destruir a la iglesia; pero luego que se encontró con el señor en el camino a Damasco, vio que le era dura cosa a sus pies (el poder humano) dar coces contra el aguijón (la autoridad de Dios). Inmediatamente, cayó al suelo y reconoció a Jesús como señor. Después de eso, pudo someterse a todas las instrucciones que Ananías le dio en Damasco, pues Pablo había tenido un encuentro con la autoridad de Dios.

¿Cómo habría podido Pablo, siendo una persona inteligente y capaz, escuchar las palabras de Ananías -un desconocido hermanito a quien se lo menciona una sola vez en la Biblia-si no hubiera tenido un encuentro con la autoridad de Dios?

Esto nos muestra que quien ha tenido un encuentro con la autoridad trata simplemente con ella y no con el hombre. No miremos al hombre sino sólo a la autoridad de que está revestido. No obedecemos al hombre sino a la autoridad de Dios en ese hombre.

La obediencia a la voluntad de Dios: la mayor exigencia de la Biblia

autoridadaLa mayor de las exigencias que Dios impone al hombre no consiste en que lleve la cruz, sirva, dé ofrendas o se niegue a sí mismo. La mayor exigencia es que obedezca. Dios le ordenó a Saúl que atacara a los amalecitas y los destruyera por completo. (1 Samuel 15). Pero después de la victoria, Saúl perdonó a Agag, rey de los amalecitas, junto con lo mejor de las ovejas y bueyes, de los animales engordados, de los corderos y de todo lo bueno. Saúl no quiso destruirlos; argumentó que los habían dejado para sacrificarlos a Dios. Pero Samuel le dijo: “Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros” (1 de Samuel 15:22).

Para que se manifieste la autoridad, debe haber sumisión. Si ha de haber sumisión, es necesario excluir el yo; pero según nuestro yo, la sumisión no es posible. La sumisión sólo es posible cuando uno vive en el Espíritu. Esta vida en el Espíritu es la suprema expresión de la voluntad de Dios.

La oración de nuestro Señor en Getsemaní

Hay quienes creen que la oración de nuestro señor en Getsemaní, cuando su sudor caía hasta la tierra como grandes gotas de sangre, se debió a la debilidad de su carne, a su temor de beber la copa. De ningún modo, porque la oración de Getsemaní se basa en el mismo principio que 1 de Samuel 15.22.

La voluntad representa la autoridad. Por consiguiente, conocer la voluntad de Dios y obedecerla es someterse a la autoridad. Pero ¿cómo podrá uno someterse a la autoridad si no ora ni tiene el valor para conocer la voluntad de Dios? “La copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?” dice el Señor (Juan 18.11). Aquí él sostiene la supremacía de la autoridad de Dios, no la de su cruz.

Aun la cruz, el enigma del universo, no puede ser superior a la autoridad de Dios. El Señor mantiene más la autoridad de Dios (la voluntad de Dios) que su propia cruz (su sacrificio). Al servir a Dios, no somos llamados a optar por la abnegación o el sacrificio, sino más bien a cumplir el propósito de Dios. El principio básico no consiste en preferir la cruz sino en obedecer la voluntad de Dios.

El derrocar la autoridad de Dios es derrocar a Dios. Por eso es que la Escritura dice: “Porque como pecado de adivinación es la rebelión, Y como ídolos e idolatría la obstinación” (1 de Samuel 15.23).

Conocer la autoridad es tan práctico como conocer la salvación, pero es una lección más profunda. Antes de poder trabajar para Dios, tenemos que ser derrocados por su autoridad. Toda nuestra relación con Dios está regulada por el hecho de si hemos tenido o no un encuentro con la autoridad. Si ya lo hemos tenido, nos encontraremos entonces por todas partes con la autoridad y, refrenados así por Dios, podrá él comenzar a utilizarnos.

Cómo actuaron nuestro Señor y Pablo cuando fueron Juzgados

Mateo 26 y 27 registran el doble juicio a que fue sometido nuestro señor Jesús después de su arresto. Ante el sumo sacerdote fue enjuiciado desde el punto de vista religioso, Yante Pilato desde el punto de vista político. Cuando Pilato lo juzgó, el Señor no contestó, porque él no estaba bajo jurisdicción terrenal. Pero cuando el sumo sacerdote lo conjuró por el Dios viviente, entonces sí respondió. Esto es obediencia a la autoridad.

Además, como se consigna en los Hechos de los Apóstoles, capítulo 23, cuando Pablo era juzgado, se sometió prontamente al descubrir que Ananías era el sumo sacerdote de Dios. Por consiguiente, los que trabajamos debemos enfrentarnos cara a cara con la autoridad.

En Mateo 7.21-23 vemos que nuestro señor reprende a los que en su nombre profetizan y echan fuera demonios y hacen muchos milagros. ¿Por qué los desaprueba? Porque hacen de sí mismos el punto de partida; ellos mismos hacen cosas en el nombre del Señor. Esta es la actividad de la carne. Por eso nuestro Señor afirma que son hacedores de maldad y no obreros suyos. Jesús destaca que sólo el que hace la voluntad de su Padre entrará en el reino de los cielos. Tan sólo esto es trabajo en obediencia a la voluntad de Dios, la cual tiene su origen en Dios. No estamos para buscar trabajo que hacer, sino más bien para que Dios nos envíe a trabajar.

En el mundo se está socavando cada vez más la autoridad hasta que al fin todas las autoridades serán derrocadas y reinará la anarquía. Cualquier persona que haya sufrido alguna vez un choque eléctrico sabe que de ahí en adelante no puede ser descuidada con la electricidad. De igual modo, quien haya sido golpeado una vez por la autoridad de Dios, tiene de ahí en adelante sus ojos abiertos para discernir lo que es la transgresión, en sí mismo como en otros.

¿Estoy Dispuesto a Aprender?

El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos territorios sino en tener nuevos ojos.”  Marcel Proust

Todos sabemos qexamenue el cambio está ocurriendo; sin embargo nos cuesta mantenernos en constante aprendizaje. No es frecuente que personas que están en liderazgo se comprometan a aprender por muchas razones conocidas como “los enemigos del aprendizaje.”

Hay muchos líderes que se encuentran frustrados o desalentados con esto del aprendizaje, sienten que no están creciendo, que no avanzan en su trabajo o negocio, tampoco en sus vidas. Muchos confunden el aprendizaje con saber o con tener conocimiento, y la realidad es que aprender es cambiar y todo aprendizaje lleva implícito un cambio.

Cuando aprendemos estamos dejando la zona de confort para ir a una zona de expansión. Eso es lo que sucede con muchos que no están aprendiendo: “nos encanta estar en la zona cómoda”.

¿Estás dispuesto a salir de tu zona cómoda para aprender?

La clave para poder aprender se llama observación. ¿Qué estás observando en tu mundo? ¿Cuántas veces creíste que lo que veías era como tú lo veías? ¿Cuántas veces has pensado que eres poseedor de la “verdad”?

Hay una fábula de la zorra y las uvas que lo ilustra bastante bien.

“Había una vez una zorra que llevaba casi una semana sin comer, había tenido muy mala suerte, le robaban las presas y el gallinero que encontró tenía un perro guardián muy atento y un amo rápido en acudir con la escopeta. Ciertamente estaba muertecita de hambre cuando encontró unas parras silvestres de las que colgaban unos suculentos racimos de doradas uvas, debajo de la parra había unas piedras, como protegiéndolas.

—Al fin va a cambiar mi suerte, —pensó relamiéndose—, parecen muy dulces.

Se puso a brincar, intentando alcanzarlos, pero se sentía muy débil, sus saltos se quedaban cortos los racimos estaban muy altos y no llegaba. Así que se dijo:

—-Para que perder el tiempo y esforzarme, no las quiero, no están maduras-

Pero resulta que si la zorra hubiese trepado por las piedras parándose en dos patas hubiese alcanzado los racimos, esta vez le faltó algo de astucia a doña zorra, parece ser que el hambre no la deja pensar.”

Probablemente le falto astucia, pero más que astucia le faltó observación. Cuando nos tomamos el tiempo para observar podemos diseñar acciones que nos lleven al resultado, y al no observar probablemente perdamos tiempo y energía.

¿Puedes reconocer que hay cosas que aún no sabes?

Volviendo a la frase de Marcel Proust: “El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos territorios sino en tener nuevos ojos.”

Si queremos aprender necesitamos nuevos ojos, nuevas miradas a la vida y a las cosas que hacemos. Si buscas aprender de liderazgo necesitas observar a los grandes líderes, ver lo que han estado haciendo y como lo han hecho. Incorporar esas habilidades a tu vida para que puedas avanzar. Probablemente no salga bien la primera vez, pero lo que hará la diferencia será la experiencia que adquieres en tu viaje de liderazgo.

La observación es un regalo que nos permite aprender en la vida. Particularmente vivo en aprendizaje, me considero un aprendiz. Aprendo no sólo de la Biblia que es nuestra piedra angular, además aprendo de los libros, blogs, podcasts, seminarios, conferencias, prédicas, de las personas, todos los días busco aprender algo nuevo que me lleve a mejorar en cada área de mi vida.

¿Cómo estás aprendiendo? ¿Qué actividades de aprendizaje te están ayudando a ser mejor persona, mejor líder, mejor hijo de Dios, mejor hombre o mujer?

“Hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás.” Voltaire

Romanos 12:2: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

5 Barreras que debes evitar en tu Liderazgo

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“El peor enemigo de lo bueno es lo perfecto.”

Liderar personas es una carrera donde se necesita tiempo y entrenamiento para lograr el gran premio. Se dice que un atleta es aquel que se disciplina para hacer lo que debe hacer: Ganar.  En el liderazgo se requiere disciplina para lograr resultados, de no hacerlo terminará siendo descalificado.

En este post quiero compartirte cinco barreras que debes evitar de tu liderazgo y no quedar por fuera:

–          No te muestres ansioso por demostrar tu valía a tus colaboradores y superiores. ¿A quién quieres impresionar? El liderar no es para impresionar, es para influenciar.  Actúa siempre pensando en las consecuencias de cada una de tus decisiones.  Recuerda siempre escuchar y aprender de otros que podrían estar mejor informados, si hacemos esto evitaremos el fracaso.  Añade a tu vida: Escuchar, Aprender y Liderar.

–          No hagas promesas que después no puedas cumplir. Si quieres ser un líder creíble no prometas aquello que no puedes dar. Hay un pensamiento salomónico que dice: “Es mejor no prometer, que prometer y no cumplir.” ¿Qué promesas estás haciendo? Asegúrate de que no te metan en problemas.

–          No busques culpables cuando las cosas no se dan como quieres. Es muy fácil culpar a los demás de nuestra falta de resultados. Cada vez que lo haces demuestras una falta de compromiso y responsabilidad.  Toma responsabilidad en tu liderazgo por las promesas que hagas y decisiones que tomes.

–          No hagas el trabajo de los colaboradores. A  veces llegas a pensar que nadie puede hacerlo mejor que tu. Bueno, déjame decirte que tu deber es trabajar a través de las personas para alcanzar los objetivos trazados en el departamento. Tus principales responsabilidades están relacionadas con la planificación, organización, dirección y control. Lo que si puedes hacer por tus colaboradores es dirigirlos, entrenarlos, inspirarlos y alentarlos de acuerdo a la situación en que se encuentran.

–          No tengas favoritos. Un error muy grave es mostrar favoritismo por un colaborador, esto impide tu eficacia en el liderazgo.

“Salta las barreras y llegarás a la meta, recuerda que el liderazgo es un viaje, no un destino.” Pedro Sifontes