Gracia

El apóstol Juan resume la motivación de Dios y su carácter en tres palabras sencillas: “Dios es amor” (1 Juan 4:8, 16). Sus acciones están motivadas por su amor —su cuidado, su preocupación y aun su corrección— de tal forma que podamos recibir el don de la vida eterna como miembros de su familia.

Varios apóstoles resumen la actitud de Dios y su enfoque de amoroso cuidado y preocupación por nosotros con el término gracia. Pablo, Pedro y Juan utilizaron con frecuencia esta palabra.

¿Qué significa y cómo puede ayudarnos a entender mejor a nuestro Creador?

Gracia es la palabra que se usa con más frecuencia en las versiones modernas de la Biblia para traducir la palabra griega charis. No hay un equivalente exacto en nuestro idioma. Charis significa “lo que causa gozo, placer, gratificación, favor [y] aceptación, por una amabilidad que se recibe o se desea… [Y] un favor que se hace sin esperar nada a cambio, en la bondad y benevolencia del Dador”  [“Diccionario analítico completo de las palabras del Nuevo Testamento”].

Proviene del verbo griego chairo, que significa “regocijarse”. Charis también se traduce como “favor”, “gracia” y “placer”.

Es algo que no merecemos ni nos ganamos de parte de Dios, un favor totalmente inmerecido hacia nosotros, motivado por su amor y preocupación por nosotros, especialmente aquellos que aceptan su invitación a establecer una relación con él. Abarca todos los maravillosos dones que Dios nos ofrece gratuitamente.

Es muy común que Pablo comience sus epístolas a las iglesias con la frase: “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Romanos 1:7). Al hacerlo así, quiere que los lectores recuerden el favor que Dios tiene hacia aquellos que responden a su llamamiento.

¿Cómo expresa Dios su amor por medio de la gracia?

• Por la gracia Dios se revela a sí mismo y nos ayuda a conocerlo a él y a su Hijo Jesucristo (Juan 1:14-16).

• Dios nos llama por gracia (Gálatas 1:15).

• Por medio de la gracia, Dios nos “justifica” —nos declara libres de pecado y justos— como resultado del sacrificio de Jesucristo (Romanos 3:24; Tito 3:7).

• Por la gracia, Dios nos ofrece salvación, el don de la vida eterna (Romanos 5:15-18; Tito 2:11; 3:5; Hechos 15:11).

• Por medio de la gracia, Dios nos permite disfrutar de una relación con él (Romanos 5:1-2).

• Dios nos salva por medio de su gracia (Efesios 2:5, 8).

• Por la gracia, Dios ofreció a Jesucristo y Jesús se ofreció a sí mismo en sacrificio por los pecados de la humanidad (Juan 3:16; Hebreos 2:9).

• Por la gracia, Dios nos da misericordia y oportuno socorro en tiempos de necesidad (Hebreos 4:16).

• Por su gracia, Dios nos da no sólo lo que necesitamos sino lo suficiente para que tengamos con qué compartir con otros (2 Corintios 8:1-4; 9:8).

• Dios nos perdona por su gracia (Efesios 1:7).

• Por gracia Jesucristo vino en la carne a tomar el papel de siervo para que pudiéramos tener un Salvador y recibir la vida eterna (2 Corintios 8:9; comparar con Filipenses 2:5-11).

• Dios nos consuela y nos da esperanza por medio de la gracia (2 Tesalonicenses 2:16).

• Por medio de la gracia, Dios ofrece dones espirituales a su pueblo, para beneficio de los miembros de su iglesia (Efesios 4:716; 1 Pedro 4:10).

La gracia de Dios —su trato con la humanidad basado en el amor— es parte del verdadero evangelio (Hechos 20:24). El evangelio —las buenas noticias— es el mensaje del plan que Dios tiene para ofrecer la vida eterna en su reino a todos aquellos que hayan vivido y a los que aún vivirán. Esto es hecho posible por el sacrificio de Jesucristo, quien llevó en sí mismo la pena por nuestros pecados.

El evangelio incluye las maravillosas noticias de que Dios intervendrá en los asuntos humanos para salvarnos de nosotros mismos y enviar a Jesucristo a establecer el Reino de Dios en la tierra.