¿Qué lugar ocupa Dios en nuestra adoración?

La adoración es nuestra expresión exterior de un amor interno hacia Dios. Esta debe estar fundamentada en lo más profundo del corazón, en el deseo sincero de amar y glorificar al creador. La adoración comienza y termina con Dios, Él es la fuente y el fin de ella. Dios proyectó la adoración, en su creación, no obstante hay quien en desamor al creador se desvió hacia la creación.

Adoración pagana

Esta emplea la imagen de una divinidad fuerte, poderosa como los elementos (viento, fuego, tierra etc.). Según estas personas esta divinidad impone a quienes se le someten todo lo que consideran necesario, importante y oportuno. 

Aún hoy día, esta desviación de la verdadera adoración al Señor se encuentra usurpada por adoración humanística, comienza y termina con el mismo hombre, basta ver con lo que las personas están dispuestos a pagar por asistir a un concierto o espectáculo de tal o cual artista; aún si fuere un cantante cristiano. La iglesia está más influenciada por esta filosofía de lo que quisiera admitir.

La Adoración Bíblica

En nuestra adoración sólo Dios debe ser la fuente y fin de ella, Se define como una secuencia lógica que empieza on una relación divina y termina en una repuesta de amor.

Dios el Padre se revela a sí mismo a través de su Palabra y su Palabra está viva en la persona de Jesucristo y escrita en lo que conocemos como Biblia.

De ahí podrá pasar a su expresión pública natural, al reconocimiento de lo que es Dios y de lo que hace. (Deuteronomio 6:4-5). El Shemá (Shemá Israel, Adonai Elohenu, Adonai Ejad “Escucha Israel, Adonai es nuestro Señor, Adonai es Uno’. Afirmación del monoteísmo”).

  • La adoración debe ser teocéntrica para ser Bíblica.
  • Dios va delante de los deseos y las necesidades humanas.
  • El Señor quiere verdaderos adoradores, tan enamorados de Él que sus corazones rebocen de gritos, llantos, risas y canción, oración y meditación, danza y servicio.

Jesús principio y fin de la adoración

La clave espiritual de todos los que nos llamamos hijos de Dios está en tener “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…” (Hebreos 12:2). Jesús fue quien certificó la trascendencia de la alabanza (Lucas 10:21), Jesús usó los cantos del Antiguo Testamento para fundamentar sus argumentos (Salmo 22:1; 41:9; 69:5; 42:6; 69:21; 31:5 etc.). Jesús cumplió las escrituras profetizadas en los salmos.

Hemos sido creados entre otras cosas para adorar

La venida del Señor Jesús a esta tierra fue anunciada públicamente por la alabanza de ángeles y pastores, más tarde por los sabios (magos) de oriente.

El valor del Señor para mí

Un ejemplo de la valía de Jesús para alguien fue la mujer que derramó el perfume a los pies de Él, sin importar lo que costaba. Para nosotros debe ser lo más importante en la vida ya que todo lo que somos y tenemos se lo debemos a Él.

  • Sólo cuando se ama de esta manera el pueblo puede entender plenamente; esto le llevará a desarrollar un estudio Bíblico vívido, un evangelismo efectivo y una obediencia al Señor a toda prueba.
  • La Biblia coloca la adoración en primer lugar, porque sabe que alguien que está adorando de corazón está leyendo la Palabra con pasión. Si nuestro corazón está vacío, no importa que nuestra mente esté llena.

La adoración no es opcional, es obligatoria, demandada y esperada por Dios de aquellos que están abriendo sus ojos de las tinieblas a su luz admirable.