Los enemigos de los bueyes (Parte 15 “Los mercaderes”)

Juan 2: 4  Y en el templo halló a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, e instalados en sus mesas a los que cambiaban dinero.

Cuando el Señor Jesucristo vino la primera vez a la tierra, y mientras ministraba como ungido, en una oportunidad subió a Jerusalén y entró en el templo.

En ese entonces era considerado “La Casa de Dios”, cuando esto sucedió, encontró a un grupo de mercaderes que hacían transacciones monetarias dentro de su Casa, esto indignó tanto al Señor Jesús que haciendo un azote de cuerdas echó a todos fuera del templo y les dijo: “…No hagáis de la casa de mi Padre una casa de comercio.” Juan 2:16.

En un contexto paralelo a este, el Señor Jesús les dijo a quienes comerciaban dentro del templo, que ellos estaban convirtiendo su casa en cueva de ladrones (Mateo 21:13).

De la misma manera, cuando el Señor venga por segunda vez, encontrará dentro de su Casa, a los que hacen comercio dentro de la Iglesia y de la misma manera los azotará y los echará de su Casa.

Interesantemente, en nuestro versículo base (Juan 2:14), la Biblia nos enseña que lo que estaban comerciando era: bueyes, ovejas y palomas. Los bueyes representan a los ministros (siervos de Dios), las ovejas representan al pueblo del Señor (La Iglesia), y las palomas representan la unción (El Espíritu Santo descendió en forma de paloma, Mateo 3:16). Esto quiere decir que los mercaderes del siglo XXI, ya no comercian con animales literales, sino que lo hacen con lo que estos animales representan. En otras palabras, hoy día dentro de la Iglesia, que es La Casa de Dios (1 Timoteo 3:15), se está comerciando con los ministros, con el pueblo de Dios y con la unción.

Cuando el apóstol Pedro escribió acerca de los falsos maestros, mencionó que una de sus maldades sería convertir a los creyentes en mercadería y explicó que eso tendría su origen en la avaricia (2 Pedro 2:3).

De la misma manera vemos en la Escritura ejemplos de personas que hicieron o intentaron hacer negocio por medio de la unción. Vemos el caso de Balaam, quien amó el precio de la iniquidad alquilando y/o vendiendo el don que tenía. También vemos a Simón el mago que aunque ya se había bautizado en agua, quería comprar con dinero el don de Dios (Hechos 8:18-20).

Al considerar que el otro “producto” que se vendía dentro del templo, cuando Jesús lo limpió, eran los bueyes, podemos considerar que uno de los enemigos de los bueyes son los mercaderes del templo, que actualmente dentro de la Iglesia quieren comprar y vender bueyes. En otras palabras, así como en el ámbito secular existen: el producto, los vendedores y los compradores, lamentablemente existen dentro de la iglesia bueyes que tendrán que enfrentarse con los compradores y los vendedores de ministros.

VENDEDORES DE BUEYES

Este grupo de mercaderes lo deseo dividir en dos grupos:

  • Los que se venden a sí mismos (los asalariados)

“Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.” Juan 10:13. En el contexto de este versículo, el Señor Jesús dijo que el buen pastor da su vida por las ovejas. El Señor estaba haciendo una comparación entre los verdaderos y falsos ministros. Aquí podemos aprender que una de las características de los falsos ministros, es que no sirven por amor, más bien sirven por interés monetario. Son aquellos ministros que van detrás del dinero, y lo que menos les importa son las ovejas.

  • Los que venden a otros

Podemos ver por lo menos dos razones o motivos por los que alguien puede vender a un ministro:

-Vender por avaricia: el caso de José, que fue vendido por sus hermanos. La Escritura nos enseña que cuando lo querían matar, Judá dijo: “¿Qué ganaremos con matarlo? …venid vendámoslo” (Génesis 36:26,27). En este caso aunque había varios motivos quiero resaltar el interés monetario en el corazón de Judá, a quien no le importó vender a su propio hermano. Entonces enemigos de los bueyes son aquellos que buscarán obtener un beneficio económico al comerciar con sus propios consiervos.

-Vender por traición: el caso de Jesús, que fue vendido por 30 piezas de plata por uno de sus discípulos (Judas Iscariote). También podríamos considerar otros motivos, pero quisiera resaltar el de la traición. La traición será otro de los enemigos que enfrentarán los bueyes (ministros).

COMPRADORES DE BUEYES

Este es otro de los grandes enemigos de los ministros, aquellos que tratarán de contratar o comprar a los ministros, ofreciéndoles beneficios monetarios a cambio de sus “servicios” es decir que utilizan el poder económico para hacer que los ministros en lugar de ser siervos de Dios, se conviertan en siervos de los hombres. Uno de los ejemplos es Balac, quien le ofreció dinero a Balaam para que le sirviera cumpliéndole sus caprichos. Lo mismo intentó hacer Simón el mago con el apóstol Pedro, ofreciéndole dinero a cambio del don que tenía.

En conclusión, la Palabra nos muestra que el origen del mercantilismo dentro de la Iglesia, es Babilonia, ya que dentro de ella se practica toda clase de comercio, incluyendo la compra y venta de esclavos y vidas humanas (Apocalipsis 18:13). Por lo tanto debemos desechar toda idea de comercio dentro de la Iglesia al saber que todo eso procede de Babilonia. Seamos siervos de Jesucristo, Siervos por Amor.