Los enemigos de los bueyes (Parte 16 “La Mezquindad”)

Pues en la ley de Moisés está escrito: NO PONDRÁS BOZAL AL BUEY CUANDO TRILLA. ¿Acaso le preocupan a Dios los bueyes?” 1 Corintios 9:9 

La respuesta a la pregunta de Pablo, es que existía una preocupación de parte de Dios por los bueyes, porque no solamente era el trato que debía darse a estos animalitos, sino a lo que ellos representaban, que es la representación de sus siervos quienes deberían trabajar para su reino.

Siervos con los cuales la iglesia debía tener una responsabilidad y un cuidado. Viendo algunas  características en los bueyes, podemos decir: son animales nobles, trabajadores, apreciados por el esfuerzo que evitan a sus amos, en otras palabras son facilitadores, por la ayuda en la dura tarea de la siembra y la cosecha, cuyos beneficios se aprecian sólo con el paso del tiempo. Un buey es un buen animal, duro, fuerte, infatigable, generoso, que muestra estabilidad y paciencia.

El Apóstol Pablo era de esta calidad, un hombre que en medio de las adversidades no detenía su paso, sabiendo quien era su dueño, proseguía hacia la meta que Dios le había trazado, aunque algunos de aquel tiempo no reconocían su ministerio apostólico, ni tampoco su trabajo, mucho menos la recompensa por su esfuerzo, recompensa que Dios ha determinado para sus siervos, para sus bueyes.

El menospreciar el trabajo de un ministro genuino de Dios, con el fin de perjudicarlo a él y al pueblo del Señor, no es más que una mezquindad. Pablo se enfrentó ante tales acciones por eso él hace mención de este pasaje que había sido dado para los cuidados de los bueyes en el Antiguo Testamento (Deuteronomio 25:4) y que el Apóstol lo utiliza para su defensa, para aquellos que no valoraban su trabajo.

Es importante mencionar lo que verdaderamente representa poner bozal al buey, al ministro de Dios. Cuando se dice: “poner bozal al buey que trilla”, no solamente es impedir que se pueda comer del mismo trabajo que se está realizando, porque en donde se siembra lo espiritual, el ministro puede cosechar lo material, un derecho que el mismo Señor Jesús lo estableció con sus discípulos (Lucas 10:7): los envío a una tarea edificadora que les permitiría abrir las puertas de casas de hijos de paz, los cuales proveerían para su sostén y debía ser recibido como recompensa de su trabajo.

Poner bozal va más allá del derecho que tiene un ministro de Dios, porque cuando se profundiza en el significado de la palabra bozal nos amplía lo que la mezquindad trata de negar en la tarea ministerial.

La palabra griega para bozal es fimoo (G5392) que significa poner bozal, pero cuando vemos en los diferentes versículos que se emplea esta palabra nos muestra lo que realmente quiere alcanzar la mezquindad en la obra que los ministros de Dios están realizando.

En Marcos 1:25 se utiliza para enmudecer a un espíritu inmundo para que no siga hablando; en Marcos 4:39 se utiliza para enmudecer al mar que azotaba la barca. Considerando como se utiliza la palabra griega fimoo (bozal) en estos versículos y otros más, podemos considerar que la mezquindad no solo quiere impedir el derecho que tiene un ministro de recibir lo material por la recompensa de su trabajo espiritual, sino afectarlo también de manera que su boca se cierre para no predicar el evangelio.

¿Cómo se podría considerar la mezquindad en nuestro tiempo?

Cuando una persona en desacuerdo con un ministro deja de cumplir los principios de Dios, diezmar y ofrendar, cuando sus acciones son para perjudicar al ministro y en consecuencia a la obra del señor, queriendo alcanzar con esto que el ministro no tenga los recursos materiales, incluso los humanos para continuar haciendo la obra del Señor libremente e impedir alcanzar la meta que Dios le trazó.

Es impresionante ver la forma en que el Apóstol Pablo enfoca su defensa contra la mezquindad con que se topó en Corinto, con el fin de no poner tropiezo en nadie para alcanzarlo con el evangelio del Señor Jesucristo.

El Apóstol renuncia a su derecho de ser sostenido por la iglesia de Corinto, aunque podía usar su derecho del evangelio. Les hace saber que en ningún momento fue carga para ellos y el humillarse a sí mismo fue para que ellos fueran exaltados, al haberles predicado el evangelio gratuitamente, lo pudo hacer de esa forma porque había recibido salario de otras iglesias (2 Corintios 11:8) y le permitió ser sostenido mientras estuvo con ellos, pero cuando tuvo necesidad la iglesia de Macedonia suplió plenamente sus necesidades.

La humildad y el conocimiento del Apóstol Pablo permite dejar sin argumentos las voces de aquellos que no estaban de acuerdo con su sostenimiento, el renunciar al derecho que tenía como ministro, permite poner fimoo a aquellos que no creían en su apostolado, ni en la responsabilidad que tenían para con él, esto lo describe claramente la primera epístola del Apóstol Pedro: “Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis enmudecer la ignorancia de los hombres insensatos” 1 Pedro 2:15.

La palabra enmudecer en este versículo es la palabra griega fimoo (G5392) que  ya vimos que también es traducida como bozal.

La humildad, gracia y sabiduría que Dios le dio al Apóstol Pablo permitió que aquellos que le negaban el derecho de ser sostenido por el trabajo espiritual que realizaba, cayeran en sus mismas redes, sus voces fueron acalladas. Dios sostiene a sus siervos (Isaías 42:1) y por más mezquindad que halla en medio de su pueblo, el Señor respaldará a sus ministros.