Los enemigos de los bueyes (Parte 11 “El Espíritu de Control”)

2 Reyes 16:17 Luego el rey quitó los paneles laterales y los tazones de las carretas para llevar agua. También quitó de encima de los bueyes de bronce el gran tazón de bronce llamado el Mar y lo puso sobre el empedrado.

Los bueyes, antes de ser bueyes, fueron toros.  Su naturaleza salvaje e indómita cambia cuando los castran y se vuelven dóciles y manejables, para luego utilizarlos en trabajos agrícolas como tirar de arados y carros, aprovechando su fuerza.  La extensión de terreno que puede arar una pareja de bueyes en un día, equivale a unos 1.250 metros cuadrados.

La Escritura dice: Proverbios 14:4 “Sin bueyes el granero está vacío; Mas por la fuerza del buey hay  abundancia de pan.” Dios compara a sus ministros con bueyes, pues a ellos ha delegado para hacer Su obra.  Ellos son los encargados de que haya pan en la casa del Señor y por eso tienen muchos enemigos que pretenden impedir que esta obra se lleve a cabo.

El rey Acaz es uno de los prototipos de los enemigos de los bueyes, su nombre, según el diccionario Strong significa poseedor y según el diccionario BDB, agarrar, apoderarse de, control, estrechar, oprimir.  Tipifica a quienes tratan de ejercer un espíritu de control sobre los ministros, estos bien podrían ser falsos apóstoles.

El objetivo principal de este enemigo es tratar de anular a los ministros, o impedir que hagan la obra de Dios en el Espíritu. El apóstol Pablo, siendo el perito arquitecto de la iglesia, nunca ejerció un espíritu de control, ni utilizó la autoridad que Dios le había dado, para destruir, o para obligar a alguien a obedecerle, sino para edificar.

Un ejemplo de esto lo encontramos en la carta a Filemón 1:8-10,13-14 “Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte hacer lo que conviene, no obstante, por causa del amor que te tengo, te ruego, siendo como soy, Pablo, anciano, y ahora también prisionero de Cristo Jesús, te ruego por mi hijo Onésimo… a quien hubiera querido retener conmigo, para que me sirviera en lugar tuyo en mis prisiones por el evangelio; pero no quise hacer nada sin tu consentimiento, para que tu bondad no fuera como por obligación, sino por tu propia voluntad.”

La Biblia nos muestra cómo enfrentar a los que quieren ejercer un espíritu de control, pues dice que el buey conoce a su dueño (Isaías 1:3) y a Él le debe servir, no a los hombres. El apóstol Pablo tuvo que enfrentar a este enemigo y lo venció, por eso escribió: Gálatas 1:10   “… ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.”

Acaz ordenó que quitaran los doce bueyes (figura del gobierno apostólico de Dios) que sostenían el mar de bronce (figura de la palabra de Dios) y lo puso en un enlosado de piedra.  Recordemos que el diseño de todos los utensilios del Tabernáculo, se había elaborado de acuerdo al modelo celestial que le mostraron a Moisés en el monte, pero este rey estaba cambiando el diseño de Dios por el diseño de un altar pagano que había visto en Damasco.

Poner el mar en un enlosado de piedra significaba poner la palabra a nivel de tierra, cambiarla por humanismo, porque quitó los bueyes de cuyas bocas salía agua para lavar las manos y pies de los sacerdotes.

Los predicadores de las doctrinas de la Prosperidad y el Reino ya, entre otros, están rebajando la palabra a lo terrenal, pues miden la bendición de Dios en dinero y solo ponen su mirada en las cosas terrenales.

Hay pastores que ya no se hacen llamar pastores sino coach, sus iglesias se llaman salas evangélicas, porque no desean verse como “religiosos” y en sus mensajes ya no se tocan temas como el pecado o el arrepentimiento.  La predicación ya no consiste en una exposición de lo que dice la Biblia, sino en una mezcla de temas de actualidad, anécdotas y ocurrencias graciosas.

Y cuando se trata de evangelizar, deben procurar que la gente no tenga la impresión de que se les está sermoneando o de que deben “convertirse”.  Jesús es presentado como un buen amigo que va a resolverles sus problemas y va a hacerles felices, solo tienen que aceptarle.

Esto es cambiar el diseño de Dios por un diseño humanista que viene a desvirtuar el verdadero mensaje del evangelio. Aunque el Señor le había advertido a su pueblo que cuando Él desposeyera a las naciones paganas de Canaán, no imitaran sus costumbres ni aprendieran a adorar a sus dioses (Deuteronomio 12:29-31), la Biblia dice de Acaz: 2 Reyes 16:3 “… que anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar a su hijo por el fuego, conforme a las abominaciones de las naciones que el SEÑOR había arrojado de delante de los hijos de Israel.”

Algunas iglesias han copiado modelos del mundo, abriendo discotecas cristianas para atraer a los jóvenes, también hacen del púlpito un escenario para presentar shows que atraigan a las masas.  Esto anula el trabajo de los bueyes y desvía al pueblo de Dios.

Acaz llegó al extremo de suspender por completo el culto a Dios cerrando las puertas del templo y guió al pueblo hacia la idolatría (2 Crónicas 28:24-25).  Muchos predicadores se han vuelto ídolos y multitudes los siguen porque les prometen prosperidad económica y les predican una doctrina que no riñe con su estilo de vida.

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