Los enemigos de los bueyes (Parte 10 “Temor al Cambio de dimensión”)

Amado lector usted alguna vez ha estado transitando por mucho tiempo por determinada calle para llegar a su casa, estudio, o trabajo y un día empieza a ver rótulos en los que le avisan que dentro de pocos días el sentido de la calle ya no será de norte a sur sino que cambiará de sur a norte, al principio entra un descontento o temor de que pueden haber accidentes debido a que la gente estaba acostumbrada a transitar por la calle antigua.

Todo cambio conlleva un temor, y con el tiempo vemos que al haber aceptado el cambio trajo más beneficios que problemas.

Uno de los grandes enemigos para el cambio, es el acomodamiento y sin lugar a dudas los Ministros Primarios se enfrentan con el temor al cambio de dimensión tanto en lo espiritual como en lo físico; en la Biblia leemos: “Eliseo dejó de ir tras él. Luego tomó la yunta de bueyes y los mató. Y con el arado de los bueyes cocinó su carne y la dio a la gente para que comiesen. Después se levantó, fue tras Elías y le servía.” 1 Reyes 19:21.

Esta es la historia del profeta Eliseo, quien vivía muy tranquilo en su tierra, la Biblia dice que tenía una yunta con 12 bueyes para sembrar, eso nos deja ver que tenía un campo en donde trabajaba sus cosechas, económicamente era estable, solo la yunta tenía 12 bueyes; quizá año tras año trabajaba la  tierra sin problemas, para él era una costumbre, hasta que un día que estaba en la agenda de Dios, le comenzaron a poner rótulos de que le iban a cambiar el sentido a la calle que acostumbraba caminar y se encontró con el profeta Elías. “Dejando él los bueyes, corrió tras Elías, y dijo: Permíteme besar a mi padre y a mi madre, entonces te seguiré. Y él le dijo: Ve, vuélvete, pues, ¿qué te he hecho yo?” 1 Reyes 19:20.

Vemos a un Ministro como Eliseo que estuvo dispuesto a dejarlo todo, él estaba dispuesto a dejar a sus padres, su tierra y su negocio. Se aproximaba para él un cambio en todo lo que estaba acostumbrado, y conocía también como era su carácter, y tomó una decisión quizá un poco más difícil, lo económico; permítame estimado lector imaginar lo que pasó por la mente del profeta Eliseo; “Dios habló a mi corazón, que debo seguir al profeta Elías, debo servirle a donde quiera que el valla, para ello tengo que dejar mis comodidades, y si estoy dispuesto, debo dejar mi familia, y sí estoy dispuesto; pero conociéndome algún día voy a tener un problema con el profeta Elías y si dejo mi yunta con los 12 bueyes me voy a regresar”. Por eso el mató a los 12 bueyes y en la Biblia el número 12 representa gobierno, él estaba entregando su gobierno a Dios por medio del profeta Elías, y quemó la yunta para que no hubiera nada material que le impidiera vivir el cambio de dimensión que Dios le estaba dando.

Muchos bueyes, que son figura de los Ministros Primarios, han estado detenidos por el temor a pasar por la puerta que Dios les abrió para que puedan entrar y salir a una nueva dimensión, hay un temor a ese cambio.

Pero eso no se da solo a nivel ministerial, puede ser que Dios te ha abierto oportunidades para que pongas un negocio, que salgas de las banca y le sirvas a Dios, quizá no necesariamente en un ministerio, pero si para servirle con los dones que Él te ha dado.

Al pueblo de Israel Jehová los estaba llamando a un cambio de dimensión, que dejaran Egipto y fueran a la tierra prometida Canaán, ellos estaban acomodados pues prácticamente tenían todo, pero Dios envió a su mensajero, un Ministro a decirles que había una puerta abierta para salir de allí, hubo temor al cambio, porque ahora iban a algo desconocido pero que era mejor que el lugar en donde estaban, para principiar iban a ser libres ya no esclavos. “Y sucedió que aquel mismo día, el SEÑOR sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.” Éxodo 12:51.

Vemos que en el desierto desfalleció todo el pueblo que salió, solo entraron dos y la nueva generación que había nacido en el desierto, todo cambio conlleva un sacrificio.

De esta misma forma estamos viviendo el final del final de los tiempos porque existe una puerta abierta que nos va a cambiar de dimensión, de la dimensión terrenal, hacia una dimensión espiritual y celestial; es el arrebatamiento de la amada, el arrebatamiento de los más que vencedores. Hoy es el tiempo de matar los bueyes y quemar la yunta para que no haya nada terrenal que nos detenga. “Aunque la visión tardará aún por tiempo, más al fin hablará, y no mentirá: aunque se tardare, espéralo, que sin duda vendrá; no tardará.” Habacuc 2:3.