Los enemigos de los bueyes (Parte 9 “La Usurpación”)

Adonías es uno de los personajes bíblicos que mejor representa la usurpación, entendiendo que ésta se define como la acción de apoderarse de una propiedad o un derecho que le pertenece legítimamente a otra persona, por lo general haciendo uso de la violencia o la intimidación. En este caso, Adonías quiso apoderarse del derecho a heredar el trono de David y ser  ungido como rey de Israel, y en su afán por conseguirlo, sacrificó bueyes y ovejas para ofrecer un banquete a sus seguidores (1 Reyes 1:9).

Por otra parte, habiendo entendido que los bueyes son figura de los ministros que el Señor ha constituido para la edificación de su Iglesia, podemos decir con toda certeza que la usurpación es un enemigo que puede destruir el corazón de un ministro, siendo la razón por la que se ve a muchos de ellos apropiándose de cosas que no les corresponden, desde ovejas de otro rebaño, hasta  reconocimientos ministeriales para los cuales no fueron llamados por Dios.

Sin embargo, la usurpación no brotó “de la noche a la mañana” en el corazón de Adonías, sino fue el resultado de diversas situaciones que vivió y no supo asimilarlas, de manera que se fueron arraigando en su corazón hasta explotar como una bomba de tiempo, las cuales trataremos de analizar bajo la óptica del Espíritu Santo, a fin de evitar o erradicar cualquiera de ellas que esté tratando de albergarse en nuestro corazón y de esa manera erradicar cualquier deseo de usurpación en nuestra vida.

En primer lugar consideraremos las características individuales y el ambiente familiar en el que nació y creció Adonías, puesto que cada uno de estos aspectos pudo haber contribuido a engendrar la usurpación en su corazón. Por ejemplo, Adonías era el cuarto hijo de David, siendo precedido por Amnón, Quileab y Absalón, pero es interesante que todos ellos fueran hijos de diferentes esposas de David, lo cual pudo haber sido motivo de muchos conflictos en su corazón, así como de pleitos y contiendas entre sus hermanos y las esposas del rey.

Por otra parte, Adonías era hijo de una mujer llamada Haguit, cuyo nombre significa “Alegría” o “Júbilo” (Diccionario de Nombres Bíblicos Hitchcock), pero también puede significar “Festiva” o “Bailadora” (Diccionario Bíblico Easton), lo cual, según el Diccionario Webster puede referirse a una persona que está alegre a causa del licor, es decir, una persona ebria. Esto nos deja ver la posibilidad de que Haguit haya sido una persona que no tenía dominio propio y por consiguiente no tenía la capacidad de respetar límites morales, ni de enseñárselos a su hijo.

Adicionalmente, se dice de Adonías que “…su padre nunca lo había contrariado preguntándole: ¿Por qué has hecho esto?” (1 Reyes 1:6 a), dándonos a entender que el rey David tampoco puso límites a los impulsos de Adonías y le permitió vivir en absoluto libertinaje, de manera que aunque su nombre significa “Jehová es mi Señor”, Adonías creció sin una figura de autoridad que le guiara por el buen camino y le reprendiera cuando se estuviera apartando de él, lo que finalmente le conduciría a usurpar el trono de Israel.

También es interesante que la Biblia haga énfasis en el hecho que Adonías había nacido después de Absalón (1 Reyes 1:6 b), pues esto nos deja ver que al no tener en sus padres una figura de autoridad, Adonías puso su mirada en Absalón y lo tuvo como un modelo a seguir, imitándole en muchos aspectos, lo cual se ve reflejado en el hecho que ambos se hicieron de carros, gente de acaballo y cincuenta hombres que corrieran delante de ellos (2 Samuel 15:1; 1 Reyes 1:5), ambos convocaron a sus hermanos (2 Samuel 13.23; 1 Reyes 1:9), ambos se autoproclamaron como rey de Israel (2 Samuel 15:10; 1 Reyes 1:5) y ambos murieron en el intento de apoderarse del trono de Israel (2 Samuel 18:14-15; 1 Reyes 2:24-25).

Cabe mencionar que Adonías aprovechó la condición de debilidad en la que se encontraba el rey David para usurpar el trono de Israel, por cuanto lo hizo cuando el rey ya era viejo y no podía entraren calor (1 Reyes 1:1-2). Esto significa que Adonías tampoco había aprendido a honrar a su padre, que es el primer mandamiento con promesa (Efesios 6:2-3).A pesar de esto, cuando fue puesto en evidencia lo que Adonías estaba planeando,corrió al tabernáculo y se asió de los cuernos del altar, pidiendo misericordia y el rey le perdonó la vida (1 Reyes 1:50-53).

Sin embargo, Adonías era obstinado y no supo aprovechar la oportunidad que Dios le dio a través de Salomón, porque siguió pensando que era a él a quien le correspondía ser el rey de Israel (1 Reyes 2:15) y quiso alcanzar su propósito pidiendo que se le diera por mujer a la joven sunamita que había servido a David en su vejez (1 Reyes 2:17),dando una muestra clara de su deseo de ser reconocido como rey de Israel,siendo esto lo que dio lugar a su muerte.

Finalmente, la vida de Adonías nos deja verlas diferentes actitudes que pueden afectar el corazón de un siervo de Dios y ala vez nos dan la clave para ser librados de todo ello, es decir, el reconocimiento del señorío de Cristo en nuestra vida, a través del sometimiento a una autoridad delegada y el  reconocimiento de una verdadera paternidad espiritual, son el seguro que nos librará de la usurpación.