Los enemigos de los bueyes (Parte 8 “La Coacción”)

La Biblia Reina Valera 60 en 1 Samuel 11:7 nos dice: “Y tomando un par de bueyes, los cortó en trozos y los envió por todo el territorio de Israel por medio de mensajeros, diciendo: Así se hará con los bueyes del que no saliere en pos de Saúl y en pos de Samuel. Y cayó temor de Jehová sobre el pueblo, y salieron como un solo hombre.” Llama la atención en el versículo anterior la referencia que hace a los bueyes.  El buey es un animal sumiso, obediente,manso, con el cual se puede trabajar. Es un animal que no se opone, no lucha,no se  rebela y no acorneará a su amo, esto talmente confiable. 

El toro es su contra parte: es bravío,peleador por naturaleza, indomable, no confiable pues en la menor oportunidad va a aprovechar para embestir, acornear o hacer daño. Estamos hablando del mismo animal, sólo que con una pequeña gran diferencia:   El toro al ser castrado pasa a ser buey.   Es interesante que cuando venimos a Cristo, el Señor empezó a trabajar en cada uno de nosotros con el objeto de llevar su yugo y llegar a ser manso y humilde de corazón (Mateo 11:29).

Ahora bien, regresando a 1 Samuel 11:7 podemos apreciar que los bueyes fueron cortados en trozos y enviados a diferentes territorios, dando una clara advertencia a quienes no se sujetaran correrían el mismo destino. El objetivo real de esta acción era coaccionar al pueblo a través del miedo. La palabra coacción según el diccionario de la Real Academia Española es: “La fuerza o violencia que se hace a alguien para obligarlo a que diga o ejecute algo.” Es interesante que la palabra TEMOR que se utiliza en este verso procede de una raíz Hebrea: PAKJÁD (H6343) que significa: espanto, espantoso, horror, miedo, pavor, temer,temible, temor y terror.

En la mitología griega Phobos era un demonio que era la personificación del temor y el horror, este personaje tenía un hermano gemelo Deimos que significa: miedo, los dos eran hijos de Ares dios dela sangre y la guerra.   El objetivo de estos mensajeros del diablo es ministrar miedo, pero para esto pareció el hijo de Dios, para deshacer todas las obras del diablo (1 Juan 3:8) y ministrar paz que sobrepasa todo entendimiento y guarda nuestros corazones, pensamientos en Cristo Jesús (Filipenses 4:7).

En estos días hay cristianos  que están sufriendo ataques de pánico,producto de la violencia en que se vive, de la crisis económica, algunos por lo ven y oyen, otros porque abrieron puertas o porque perdieron su comunión con el Señor. La Biblia de las Américas en Proverbios 24:10 dice: “Si eres débil en el día de la angustia, tu fuerza será limitada.” Cuando alguien está bajo un ataque de temor o angustia, corre el peligro de no poder enfrentar la situación si no está lleno del Espíritu Santo.

Los científicos han descubierto, que el temores como la madre de las emociones y que afecta biológicamente al ser humano. El centro de comando del sistema de temor es la amígdala, una pequeña estructura en forma de almendra, que descansa cerca del centro del cerebro y está pegada a otras regiones a través de las fibras nerviosas.  Cuando alguien es presa del miedo, el corazón empieza a palpitar más rápido.  Los pulmones se alteran y los músculos adquieren una ola de glucosa energizante, las hormonas del estrés también actúan en el cerebro creando un estado de alerta y súper cargando el circuito envuelto en la formación de la memoria.  Hoy existen más de 600 fobias clínicamente determinadas.  Este espíritu del miedo es satánico y es una de las herramientas más eficaces del diablo ya que puede paralizar al creyente evitando que este alcance las promesas de Dios, como le sucedió al pueblo de Israel cuando no quería entrar a la tierra prometida debido al temor que le causaron los gigantes (Deuteronomio 1:28-30).  Esto también nos habla que el temor puede distorsionar la visión o la percepción de la cosas y dejar de ver la sobrenaturalidad de Dios.

Adán y Eva pecaron (Génesis 3:6) y desagradaron a Dios, ellos estaban en un ambiente de comunión con el Padre; pero cuando el diablo los engaña, ellos caen de esa posición,se escondieron y de pronto Dios le habla a Adán esperando una actitud de arrepentimiento,pero no se da, sino que, el efecto fue el miedo porque había fallado (Génesis 3:9).

Hoy en día hay muchos cristianos que en lugar de arrepentirse, caen en miedos que van envolviéndolos en más pecados,porque esa potestad hace que nos apartemos de Dios y separados de Dios nada podemos hacer (Efesios 2:12), más que pecar.   El Señor demanda de nosotros que afirmemos nuestro caminar, renunciando a todo pecado, desobediencia, infidelidad y reconocer que el Señor Jesucristo es la fuente de vida inagotable y que solo Él es el camino, la verdad y la vida (Juan.14:6).  La fórmula perfecta para alejar todo temor o pecado de nuestra vida esta descrita en Proverbios 28:13  donde dice: “El que encubre sus pecados no prosperará, más el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.”

Si tú estás pasando por tiempos de temor, miedo o angustia, recuerda lo que dice Josué 1:7-9 “…no te desvíes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas. Este libro de la ley no se apartará de tu boca,sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito. ¿Note lo he ordenado yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el SEÑOR tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.”