¿Qué hacer para tener una buena convivencia en familia?

No hay familia que se salve de los problemas de convivencia cuando hay adolescentes y jóvenes viviendo en casa. Esto pasa hasta en las mejores familias. En las cristianas y no cristianas, en la casa de los pastores, en la de los ministros más relevantes y en la casa de tu vecino. Como te dije, ¡nadie se salva! Es algo “normal”, por eso es importante saber cómo enfrentarnos a estas situaciones de conflicto. Tanto padres como hijos deben colaborar para entablar y llevar adelante una buena convivencia.

Estos consejos que siguen a continuación, son para jóvenes que están dispuestos a hacer un esfuerzo y un pequeño sacrificio para llevarse super bien con sus padres y de paso sacar crédito de una buena relación.

No se trata de aprovecharte de tus padres manipulándolos, sino de abrir el juego de la negociación y ganarte la confianza demostrando que sí se puede conversar contigo. Ahora para conseguirlo, se necesita la habilidad de dialogar, de saber escuchar y esto se refleja en una persona que demuestra al menos un poquito de madurez, aunque sabemos que a veces a estas cosas no resulta fácil tenerlas… Pero ¡Vamos que si te lo propones, se puede!

Acá va la Receta:

  • SÉ SINCERO: Cuéntales las cosas más importantes. ¡Sobre todo cuando te metiste en problemas! Aunque de entrada te regañen, ellos valorarán que se enteraron por ti. Es importante que les digas siempre la verdad de acerca de a dónde vas o dónde estas, no solo porque decir la verdad es lo correcto, sino también por tu seguridad.
  • GÁNATE LA CONFIANZA: No hay nada más tonto que demostrarles a tus papás que NO pueden confiar en ti. Eso restringirá tus permisos, aumentará los controles y las preguntas incómodas. Es por eso que debes hacer un esfuerzo en hacer lo que lo que te piden. Como por ejemplo: vuelve a horario, atiende tu celular cuando ellos te llaman, contesta las preguntas que te hagan, avisa cuando llegues tarde o cambies de planes.
  • ASUME TU PARTE: En toda discusión hay dos partes que interactúan. Seguramente, tus padres muchas veces podrán estar equivocados o no entiendan lo que te está pasando, pero es importante que asumas tu parte y te des cuenta si la discusión se te está yendo de las manos. Trata de no gritar ni de irte a tu cuarto sin haber terminado la conversación. Sé que es difícil, pero es todo un signo de madurez. Toma tiempo tener una buena actitud ante los problemas (de hecho incluso todavía hay adultos que no saben manejar los momentos incómodos y de confrontación).
  • PIDE CONSEJO: Si quieres que tus papás te adoren… ¡pídeles consejo! Eso nunca falla.
  • ORA POR TU FAMILIA: Pídele a Dios no solo por tus cosas sino también por las de tus padres y hermanos. Recuerda que La oración del justo puede mucho. Esto te ayudará a ser más sensible a la necesidad de los que viven contigo y a no centrarte siempre en ti mismo.
  • TEN BUENAS ACTITUDES: Este es otro consejo que puede hacer muy feliz a tus papás. Recuerda o anota las fechas importantes como: Día de las madres, cumpleaños, etc. No hace falta que gastes dinero. Corta unas flores del jardín de tu vecino, ja… Haz una tarjeta bien bonita diciendo cuánto los quieres y que valoras ¡todo lo que hacen por ti! Y listo, quedarás super bien.
  • NUNCA LOS DEJES MAL PARADOS: Escucha esto: Nunca pero nunca hables mal de ellos frente a otras personas. Esto es parte de cumplir el mandamiento de honrar a tus padres.
  • HAZLOS PARTE DE TU VIDA: Comparte de tanto en tanto con ellos algo que te guste hacer. Vean una película juntos. Cuéntales del chico que te gusta. Diles cuando estés preocupado y habla con ellos en vez de tener mal humor. Quizás no lo creas, pero ellos tienen interesantes ideas para ayudarte con tus cosas.
  • DALES EL GUSTO (de vez en cuando): Yo sé que es tedioso… pero una vez cada tanto, no interrumpas cuando tu papá vuelva a contar por ver número 57 esa historia de su infancia. Es más, ¡hazle preguntas sobre eso!. No siempre hay que escuchar tu música, deja que mamá pueda escuchar lo que a ella le gusta aunque tengas que taparte los oídos. Deja abrazarte y sorprende con un abrazo y un beso de buenas noches. Preséntales a tus amigos. Aunque sea una vez a la semana ordena tu cuarto y guarda la ropa.

Seguro piensas… ¡esta cuate está loco! No sabe ni dónde vivo ni cómo es mi familia. Y sí, tienes razón, no lo sé. Pero lo que si sé es que esta receta para la buena y pacífica convivencia ¡no falla! Son increíbles los beneficios que traerá a tu vida el llevarte bien con tus padres. No solo serás de bendición, sino que tu presencia en casa será bienvenida y celebrada.