Los enemigos de los bueyes (Parte 3 “Pelea entre bueyes”)

“Y si el buey de alguno hiere al buey de otro y le causa la muerte, entonces venderán el buey vivo y se  dividirán el dinero, y se dividirán también el buey muerto.” Éxodo 21:35.

Tal vez lo primero que podríamos pensar s ¿por qué pelean dos animales que por naturaleza han sido destinados a trabajar en pareja y en forma pacífica?

Un buey no debería ser agresivo o no debería tener razones para atacar a otro buey. Cosa muy diferente sucede con el fenómeno de macho dominante en un grupo de animales en donde las peleas se dan mayormente para alcanzar el rol de líder de grupo y así, lograr la continuidad de la mejor raza. En otras  palabras, el macho dominante debe tener un rol sexual/reproductivo en la manada y esa suele ser la razón de sus peleas.

Entonces, una razón por la que dos bueyes o servidores entran en pelea, es porque buscan su  supremacía individual. El que sirve, nunca debe buscar su propia gloria, nuestro trabajo como siervos es darle la gloria y supremacía solamente a Jesucristo. “a Él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los  siglos de los siglos. Amén” Efesios 3:21.

Dispongamos nuestro corazón y clamemos a Dios para que no seamos como aquellos que no guardan el pacto con Dios. “Son como perros hambrientos, que nunca se llenan. Son pastores sin entendimiento. Cada cual agarró por su camino, y sólo se ocupa de sus intereses particulares.” Isaías 56:11.

Dicho de otra manera, se trata de un buey que tiene comportamiento de toro. Podríamos también decir que su sexualidad no está dominada y también es posible decir que es un siervo que no se deja poner yugo.

Ambas cosas son peligrosas. Primero, porque el carácter del siervo varón debe estar supeditado a la cabeza de la iglesia que es Cristo. Una sexualidad que no está bien gobernada, pone el riesgo la salud espiritual de la familia y hasta de la iglesia.

Y segundo, que no deja de ser igualmente importante, la Biblia dice que debemos llevar el yugo del Señor (Mt 11:30). Pero si el yugo se lleva en pareja, entonces debemos tener ese mismo carácter de Jesús y entender que es Él quien lleva la carga y no nosotros. Si nosotros la llevamos nos vamos a cansar, aunque Él vaya con nosotros. “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.” Mt 11:29.

La norma bíblica es que los siervos no deben hacerse daño porque finalmente los dos salen perdiendo. Claro que en lo personal hay consecuencias, pero debemos recordar que también las puede haber para otros, como la misma iglesia y la familia.

También podríamos decir que, en lo literal, la falta de alimento puede llevar a los bueyes a buscar su supervivencia. Si el buey tiene alimento, no hay razón para que esté irritado: “¿Acaso rebuzna el asno montés junto a su hierba, o muge el buey junto a su forraje?” Job 6:5. Por otro lado, ¿por qué no hay alimento? Malaquías 3:10 nos recuerda la importancia de los diezmos. Siervo que no diezma, no tiene alimento y puede pasar por una crisis que lo haga irritarse.

David se vio en la necesidad de organizar la riqueza del reino antes de heredar a Salomón. Lo hizo organizando 12 divisiones del ejército, una por cada mes; también organizó las cabezas de cada tribu y también organizó la riqueza de Israel e interesantemente, en 12 áreas. En este contexto, también debe notarse que en este pasaje de 1 Crónicas 27:24-31 los bueyes son delegados a dos responsables (v.29)

Los nombres de estos dos responsables, están relacionados con “justicia de Dios”. Ellos son Sitrai Saronita y Safat hijo de Adlai. Esta asignación nos deja ver algunas cosas: es necesario organizar a los bueyes y que estos representan parte importante de la organización, en este caso de la iglesia, también vemos la necesidad de gobernarlos bajo la “justicia de Dios” y eso nos lleva  a la necesidad de que sean  pastoreados.

Veamos un ejemplo de por qué necesitan ser pastoreados. Deuteronomio 22:1 habla acerca de un buey perdido. Es decir, que los bueyes necesitan pastores porque se pueden perder. “No verás extraviado el buey de tu hermano, o su oveja, sin que te ocupes de ellos; sin falta los llevarás a tu hermano.” Deuteronomio 22:1.

Creemos que esta función de pastorear a los siervos corresponde al ministerio apostólico. Es evidente que es a través de este ministerio que los bueyes pueden lograr su alimento, rendir su vieja naturaleza, comprender su función dentro de la iglesia, no compartir yugo extraño, no perderse en las labores del trabajo en el campo y evitar buscar su propia gloria y con ello, los roces en el ministerio.

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