LA VIDA “Un viaje hacia nuestro destino”

1 Pedro 1:17  Y recuerden que el Padre celestial, a quien ustedes oran, no tiene favoritos. Él los juzgará o los recompensará según lo que hagan. Así que tienen que vivir con un reverente temor de él mientras sean «extranjeros en la tierra».

La vida no es el destino final que Dios consideró para nosotros, es el curso capacitador para afrontar nuestro cargo eterno, por tal razón tenemos que ver la vida con una perspectiva clara y precisa, y siempre preguntando: ¿Quién eres? ¿Para qué fuiste creado? Y ¿Por qué debes ser transformado?

Así como en un viaje debes de trazar la mejor ruta para llegar a tu destino, de la misma forma debes identificar los obstáculos que se están interponiendo en tu ruta, de esa manera podrás permanecer tranquilo en un ambiente hostil.

OBSTÁCULOS

1.- Ambiente negativo en el trabajo

  • Aquí generalmente prospera la gente amargada.
  • Nadie apreciará tus contribuciones si pierdes tu hora de comida o cena.
  • Aún si sacrificas tu sueño este será pasado por alto.

La gente pequeña siempre trata de restarle importancia a las ambiciones de los demás, las personas grandes les hacen sentir que también pueden llegar a ser grandes.                                                                                                                                                                      Mark Twain

2.- El comportamiento de otras personas

  • Chismosos, traidores, amargados, gente herida, compulsivos, quejosos, y explotadores son personas que traerá mala influencia s sobre ti, y obstruirán los planes de Dios para mejorar tu vida.

El rey Salomón dijo: “Confiar en gente traicionera cuando se tienen problemas, es peor que comer con dolor de muelas o caminar con una pierna rota” (Proverbios 15:19).

3.- Resistencia a los cambios

  • Los que soportan y se conforman con su estilo de vida, permanecen estancados. La propia Biblia nos insta “De gloria en gloria” (2 Corintios 3:18).
  • Los cambios son un desafío, prueban nuestra flexibilidad, adaptabilidad y altera la manera en que pensamos.
  • Nos hacen la vida difícil por un rato, pero nos ayudan a encontrar fórmulas de mejorarnos a nosotros mismos.
  • El cambio siempre existirá.

4.- Nuestro pasado

  • Está bien desahogarnos cuando experimentamos dolor, pero no dejes que el dolor se transforme en miedo.
  • Considera cada fracaso como una lección y un escalón hacia tu propósito.
  • Cada problema encierra en sí misma la semilla de la bendición.

5.- Un punto de vista negativo

  • Analiza lo que estás viviendo, no te encierres en el punto de vista negativo del mundo.
  • El poder de la fe entra en juego para aprender a hacerle frente a la peor de las situaciones.

6.- Lo que los demás dicen de ti

  • Eres la mezcla de varios factores que determinan lo que eres y tus rasgos de comportamiento. Como ejemplo de esto está la genética, la educación etc., y desde luego en tu entorno la economía, amigos, pareja.
  • Tienes tu propia identidad, pero alguien sabio aprende de sus errores primero y posteriormente de los demás.
  • El Señor siempre nos da muchas opciones en la vida a lo largo de la batalla. Nos golpearán y saldremos heridos, para ello debemos de usar una armadura a prueba de balas, dardos o flechas y de observar un cambio de mentalidad (Juan 16:33).

El cambio de mentalidad modifica tres cosas:

  1. Nuestra actitud
  2. Nuestro comportamiento
  3. Nuestra manera de pensar

Cuando desarrollamos nuestra autoestima tomamos control de nuestra misión, nuestros valores y nuestra disciplina.

La autoestima saludable produce una mejora en la personalidad y en la determinación.

Esto es tan importante que el mismo Señor Jesús lo expresa no como sugerencia sino como un mandamiento (Marcos 12:31).

No dice “Amarás a tu prójimo en lugar de a ti mismo” sino “como a ti mismo”. Este es el camino que nos marca Jesús para una perfecta salud mental y emocional de plena aceptación de nosotros mismos.

Para vivir con un reverente temor de Él mientras sean «extranjeros en la tierra», es un mandato, no una sugerencia, así que, naveguemos por esta vida de la manera que Dios quiere, no tu vecino, no la familia, no el maestro, no el jefe etc., de la forma que el Señor quiere. Para hacerlo de manera efectiva tienes que “mirarte como Dios te ve, como la persona especial que eres para Él.

Así que mientras estemos en esta Tierra:

  • Se positivo
  • Mantente feliz y contento
  • Aprecia a las personas
  • Nunca pierdas la oportunidad de felicitar a alguien.