Mi pueblo está siendo destruido porque no me conoce. Así como ustedes, sacerdotes, se niegan a conocerme, yo me niego a reconocerlos como mis sacerdotes. Ya que olvidaron las leyes de su Dios, me olvidaré de bendecir a sus hijos (Oséas 4:6).

Hace muy poco me preguntó un amigo y hermano en la fe si estaba al tanto de un sacerdote católico llamado Luis Toro, le pregunté qué era lo que había llamado su atención de él, a lo que más o menos me sintetizó la vergüenza que había hecho pasar a algunos “ministros” evangélicos.

Por supuesto me tomé el tiempo de ver algunos videos publicados por él (por cierto muy editados y amañados en un buen porcentaje), y al finalizar de analizar la información, no me sorprendí, el motivo: no importando el nombre del opositor esta escena ya la había visto antes.

Permítanme explicarme: hace algunos años, cuando no tenía mucho de ser una nueva criatura en Cristo, me topé con la oposición a creer de las demás personas que, ya sea por costumbre, idiosincrasia, extracto cultural, social, etc., me encontré que una de las principales barreras para la correcta promulgación del Evangelio eran los mismos cristianos. Y no, no me refiero en esta ocasión al testimonio, tristemente me refiero a la falta de conocimiento sobre nuestro Señor y su Palabra (la Biblia), y debido a esa falta de seriedad de discipularse a fondo como congregante, y a prepararse como ministro de forma profesional (entiéndase que no me refiero al llamado, que proviene directamente de Dios, sino a la profesionalización de su ministerio) que individuos como el antes mencionado sacerdote católico pueden avergonzar y desviar a los débiles en la fe.

Tratan estos individuos tal como si fueran políticos en busca de prosélitos, hacer tambalear o en su caso ridiculizar a todos aquellos que por su falta de fe, conocimiento y doctrina no presentan una buena defensa del verdadero evangelio, pero una vez más reitero no me asombra, ya que el propio obispo de Roma está convocando a una mescolanza religiosa llamada ecumenismo (profetizada y conocida como la ramera de apocalipsis 17:4-5) y que desgraciadamente ha hecho caer a algunos.

En estos videos leí varios comentarios francamente risibles por la evidente ignorancia de los propios católicos (considero tener calidad moral para opinar al respecto ya que en mi época estudiantil cursé 9 años en uno de los colegios de la orden de las carmelitas descalzas), pero la presente publicación no es para soslayar a aquellos que por propia elección no crecen en nuestra fe o denostar a mis consiervos ministros que fueron avergonzados, no, todo lo antes escrito es para incomodarte a ti; si a ti que te hallas cómodo con tu biblia bajo el brazo sólo los domingos y que mediocremente no te esfuerzas para tu vida eterna, para tu encuentro con el Señor.

Esta publicación es para decirte ¡NO ES SUFICIENTE!

El hijo de Dios quien padeció en la cruz por ti y por mí, declaró en el Calvario cuando exhaló “Todo está consumado”, Él ya hizo todo lo que le tocaba como cordero de Dios, ¿y tú para cuándo?

En verdad espero incomodarte, los curas, filósofos, gnósticos, new edge, incrédulos no tambalean al hijo que va de la mano de su Padre y lo conoce.

¡ANALIZA!