La Fiesta de los Tabernáculos Estudio completo (Parte 3)

El papel de los santos resucitados

Tal como se representa en la Fiesta de los Tabernáculos, durante el Milenio los habitantes del mundo entero serán juzgados (Isaías 2:4; 51:4-5). Ese período de juicio será un tiempo en que todos tendrán oportunidad de recibir la salvación. Con este propósito Dios ha apartado mil años durante los cuales los santos resucitados —las primicias de la cosecha de Dios— reinarán con Cristo en la tierra como reyes y sacerdotes de manera que muchos otros puedan entrar en el Reino de Dios (Apocalipsis 5:10; 20:6). El propósito de Dios es “llevar muchos hijos a la gloria” (Hebreos 2:10).

Jesús prometió: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones” (Apocalipsis 2:26). La gente que resucite al retorno de Cristo tendrá la singular oportunidad de trabajar con él para ayudar a las naciones a cultivar una estrecha relación con Dios.

La base de esta relación es la instrucción sobre la ley de Dios y la celebración de estas mismas fiestas santas: “Todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, al Eterno de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos” (Zacarías 14:16). Otros profetas definen este tiempo como una época en que el conocimiento de Dios llenará la tierra “como las aguas cubren el mar” (Isaías 11:9; Habacuc 2:14).

Muchos estarán colaborando con Jesucristo en este programa mundial de educación para ayudar a otros a entender los caminos de Dios. Con referencia a este tiempo, Isaías dice: “Tus maestros nunca más te serán quitados, sino que tus ojos verán a tus maestros. Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda” (Isaías 30:20-21).

El llamamiento para enseñar a otros a fin de que puedan entender los caminos de Dios y reconciliarse con él es una oportunidad maravillosa.

Cada uno de los que sirvan en este aspecto será llamado “reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar” (Isaías 58:12).

Actualmente, Dios está llamando a unas cuantas personas para que salgan del mundo y sean su pueblo escogido, santificado y redimido (2 Corintios 6:16-7:1). Estas personas deben llevar una vida ejemplar, ya que Dios las está preparando para servir durante el Milenio y aun después: “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras” (1 Pedro 2:11-12).

Un conflicto final

A pesar de que Dios desea que “todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4), nunca obliga a nadie a que lo obedezca. Cada persona está en libertad de elegir lo que hace: aceptar o rechazar el camino de vida de Dios.

Al final de los mil años Dios permitirá que Satanás ponga a prueba la condición espiritual de la gente. En Apocalipsis 20:7-10 se habla de este tiempo. Satanás será suelto de su prisión y le será permitido engañar a los que no se hayan convencido de la perfecta justicia de Dios. Esta trágica rebelión final en contra de Dios será aplastada, y él destruirá en el fuego a los que hayan seguido a Satanás. La engañosa, perniciosa y destructiva influencia de Satanás sobre la humanidad finalmente terminará para siempre.

Entonces todo estará listo para los acontecimientos representados en otra de las fiestas de Dios. Hasta aquí hemos visto que a todos los que estén vivos al retorno de Jesucristo, así como a todos sus descendientes durante el Milenio, se les brindará una maravillosa oportunidad para recibir la salvación.

Pero ¿qué de los miles de millones de personas de todas las generaciones pasadas que vivieron y murieron sin entender —o siquiera oír— la verdad de Dios? Y ¿qué de los que mueran —sin haberse arrepentido— durante los terribles acontecimientos previos al retorno de Jesucristo?

¿Cómo y cuándo les ofrecerá Dios la salvación? En el capítulo sucesivo con referencia a la siguiente Fiesta responderemos a estas preguntas.