9 razones por las cuales la cena debería ser un momento familiar

Los niños que viven en familias que cenan juntos regularmente:

1) Tienen menos probabilidades de participar en comportamientos de riesgo. Según el estudio realizado por el Centro Nacional sobre Adicción y Abuso de Sustancias de la Universidad de Columbia,  comparando chicos que tienen comidas familiares frecuentes (cinco a siete por semana) con niños que comen con sus familias con poca frecuencia (menos de tres por semana) estos últimos tienen el doble de probabilidades de consumir tabaco o marihuana y una vez y media más probabilidades de que hayan consumido alcohol.

2) Tienen mayores probabilidades de tener relaciones familiares más fuertes y felices. La comida familiar brinda la oportunidad de disfrutar de tiempo de calidad juntos, algo por lo que luchan tantas familias. Los niños que comen con frecuencia con su familia tienen más probabilidades de tener excelentes relaciones con sus padres, mientras que los que tienen comidas familiares infrecuentes son más propensos a tener relaciones escasas o malas con sus padres. Cuando las familias se juntan y se comunican, crecen fuertes y sanas.

3) Tienen un mejor desempeño en la escuela. De acuerdo con la investigación más reciente, en comparación con los hijos que tienen cenas familiares frecuentes, los que tienen menos de tres cenas familiares por semana tienen más probabilidades de obtener malas calificaciones en la escuela.

4) Desarrollan una identidad familiar más fuerte. Comer juntos sirve para construir una identidad familiar. Además, esta “rutina” familiar proporciona una sensación de estabilidad y seguridad que proporciona a los niños un entorno positivo en el que les resulta más sencillo convertirse en adultos sanos.

5) Se mantienen al tanto de lo que ocurre en las vidas de los demás miembros. Durante la comida tanto los hijos como los padres pueden ponerse al día sobre sobre lo que está sucediendo con la escuela, el trabajo, la vida familiar y los amigos.

6) Gozan de la oportunidad que una comida les brinda para planificar y resolver problemas. Puede ser muy difícil encontrar un momento para conversar sobre cómo planificar algo o sobre cómo solucionar un problema o una necesidad. Una comida regular para la familia puede ofrecer una solución natural al desafío.

7) Crecen incentivados por momentos en los que se fomenta el aprendizaje. Cuando las familias comen juntas participan naturalmente en una variedad de temas de conversación y esto facilita el aprendizaje. Los niños que están expuestos a  momentos habituales de conversación familiar aprenden un vocabulario más amplio.

8) Posiblemente reciban una mejor nutrición. Se aplica una regla simple pero verdadera: cuando los niños comen con sus familias, comen mejor. Una comida familiar significa que los niños tienen más probabilidades de comer una comida nutricionalmente balanceada, con un bajo contenido de azúcar y grasa, que si preparan o compran comidas por su cuenta.

9) Reciben beneficios que no requieren una gran cantidad de tiempo. Algunos podrían rehuir de las comidas familiares regulares debido al ritmo de vida ocupado y la preocupación por la cantidad de tiempo que requieren. Sin embargo, la última investigación muestra que la comida familiar promedio dura solo 35 minutos. ¡No es mucho tiempo para invertir si tienes en cuenta los grandes beneficios que traerá para tu familia!