Yom Kipur es la conmemoración​ del Día de la Expiación, perdón y del arrepentimiento de corazón o de un arrepentimiento sincero. La expiación produce reconciliación, y el Día de Expiación representa la reconciliación de toda la humanidad con Dios.

¿Por qué es necesaria otra fiesta para enseñarnos acerca de la expiación? Y si ya hemos sido reconciliados con la Pascua, ¿por qué necesitamos ayunar, como se ordena en el Día de Expiación (Levítico 23:27; ver también Hechos 27:9)?

Todo el mundo sufre las trágicas consecuencias del pecado, pero el pecado no sucede sin una causa. Dios aclara cuál es esa causa mediante el simbolismo del Día de Expiación.

Satanás es el autor del pecado

El Día de Expiación tiene que ver no sólo con el perdón del pecado, sino que también representa la  eliminación de la causa principal del pecado: Satanás y sus demonios.

Jesús dijo, en forma enfática, que Satanás es el causante original del pecado y de la rebeldía en el mundo. En Juan 8:44 se lo hizo saber claramente a los que estaban en contra de su enseñanza: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.

Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”.

El simbolismo en el Antiguo Testamento

En Levítico 16 vemos las instrucciones que Dios dio al antiguo Israel con respecto al Día de Expiación. Aunque después del sacrificio de Cristo ya no se requiere el sacrificio de animales, este capítulo amplía considerablemente nuestra comprensión del plan de Dios.

Observemos que el sacerdote tenía que seleccionar dos machos cabríos para ofrenda por los pecados del pueblo, y debía presentarlos ante el Eterno (vv. 5, 7). Aarón, el sumo sacerdote, debía echar suertes para escoger uno “para el Eterno”, el cual sería ofrecido como sacrificio (vv. 8-9). Este macho cabrío simbolizaba a Jesucristo, quien sería sacrificado para pagar la pena por nuestros pecados.

expiación 1El otro macho cabrío tenía un propósito totalmente diferente: “Mas el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante del Eterno para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto” (v. 10).

Notemos que este animal no debía ser sacrificado. “Y pondrá Aarón [el sumo sacerdote] sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado para esto. Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada; y dejará ir el macho cabrío por el desierto” (vv. 21-22).

El simbolismo del macho cabrío vivo hace un paralelo con el castigo que se le aplicará a Satanás y sus demonios, a quienes Dios quitará de en medio antes de que Jesucristo establezca su gobierno sobre todas las naciones. En Apocalipsis 20:1-3 se habla de este acontecimiento: “Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años”.

La aplicación actual de esta fiesta

Veamos ahora las instrucciones específicas acerca de cuándo y cómo debemos celebrar esta fiesta. Dios dice: “A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas. . .” (Levítico 23:27). ¿Cómo “afligimos  nuestras almas”? Esta expresión se utiliza en relación con el ayuno (ver Salmos 35:13; 69:10 y Esdras 8:21). Ayunar es privarse de comida y de bebida (Ester 4:16).

¿Por qué nos dice Dios que ayunemos durante estas 24 horas específicamente? El ayuno demuestra nuestro deseo de acercarnos a Dios con humildad.

Muy pocos entienden los motivos correctos del ayuno. El ayuno no es para que Dios haga nuestra voluntad; no ayunamos para recibir algo de él, a excepción de su infinita misericordia y su perdón de nuestros pecados.

El ayuno nos ayuda a recordar lo efímera que es nuestra existencia. Sin comida ni agua, pronto moriríamos. El ayuno nos ayuda a darnos cuenta de cuánto necesitamos a Dios como el dador y sustentador de la vida.

En el Día de Expiación siempre debemos ayunar en una actitud de arrepentimiento.