2 cosas para tener en cuenta antes de asistir a una fiesta

Muchos amigos y mucha diversión. Eso es lo que hemos querido desde niños. Hemos asistido a fiestas de nuestros mejores amigos cuando celebraban sus cumpleaños. En esos días solo corríamos, hablamos, jugábamos con juguetes, y pasábamos el tiempo riéndonos. Todo eso sucedía durante la primaria y por la mayor parte de la secundaria. Todo era inocente.  Pero cuando somos adolescentes. Las fiestas son muy diferentes. Ahora somos desafiados con tentaciones como emborracharse, drogarse, bailar con sensualidad, usar violencia contra otros, y también tener sexo. Cada una de estas cosas pueden suceder en una fiesta llena de adolescentes.

No todas las fiestas tienen eso, pero muchas que son organizados por nuestros amigos fuera de la fe son así. Si estás dudando ir a una fiesta de un amigo que no es creyente, toma esto en cuenta:

El diablo usa la tentación para derribarte

Si has sido cristiano por un tiempo, sabes que la tentación es fuerte. De pronto se aparece delante de ti sin que lo esperes. Como fue algo repentino, algunas veces no te das cuenta y escoges hacer lo que en el momento piensas que es fácil. Es más fácil decir “sí” para no quedar mal con los demás. Sí a “solo un traguito,” “solo un baile divertido,” “solo lo estoy probando.” El diablo sabe cómo manipularte a intentar algo usando a los que están a tu alrededor. Esas personas te pueden ofrecer algo que no parece lo suficientemente amenazante para destruirte. Una persona puede decirte que hacerlo una vez no causará daño. Pero mi querido hermano en la fe, ten cuidado con lo que pruebas. Puede ser lo que desea el cuerpo, pero no tu espíritu. Las adiciones pueden empezar por ahí. Algunas veces, el probar, el saber cómo nos hace sentir, nos deja deseando más placer.

¿Ir a esta fiesta afectará tu fe? 

“Huye de las malas pasiones de la juventud, y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con los que invocan al Señor con un corazón limpio.” – 2 Timoteo 2:22 (NVI)

Algunas fiestas ofrecen cosas que pueden lastimarte espiritualmente. Si te apareces en la fiesta y sientes que el Espíritu Santo no está en paz, ¡huye! Es tan simple como eso. No te dejes ser tentado. Es mejor evitarlo ahí mismo que esperar hasta que la situación se ponga difícil.