LA REVELACIÓN DE LA IDENTIDAD

Revelación: En la tradición bíblica, manifestación de Dios a los hombres de cosas que estos no pueden saber por sí mismos. “para los creyentes, la Biblia es una fuente de revelación divina”

Necesitamos la revelación de parte del Señor, pues sin ella viviremos una vida religiosa. Cada vez que hablamos de revelación el Señor nos muestra más aspectos de ella, fundamentales para nuestra vida espiritual.

La revelación nos ayuda a conocer el futuro pero no nos podemos ajustar a eso solamente, pues nos convertiríamos en una especie de adivinos, sino que también necesitamos la revelación del pasado y no solo el conocimiento de la historia, sino la revelación de Dios de acontecimientos pasados para que conociendo su trasfondo, podamos actuar en el presente.  David recibió revelación de su pasado (Salmo 51:5)  y así logró comprender el origen de los recipientes que lo hicieron caer en pecado.

También necesitamos revelación del presente (1 Crónicas 12:32) sobre lo que tenemos que hacer en el período de tiempo que estamos viviendo.  Otro aspecto de la revelación es el conocer lo interno, que Dios nos ayude a conocernos a nosotros mismos, nuestros defectos y virtudes, pero también de lo que nos rodea, nuestro entorno.  Dentro de las cosas que el Señor nos debe revelar es nuestra ubicación (Apocalipsis 2:13), para saber dónde quiere Dios que estemos y nada nos mueva de allí, si tenemos la revelación de nuestra ubicación seremos estables.  Puede ser que tengamos revelación del pasado y del futuro, pero si no tenemos revelación de nuestra ubicación siempre estaremos inconformes.  Por último, pero no menos importante, necesitamos revelación de nuestra identidad, para saber quiénes somos y revelación de nuestra función.

Hablando de los verdaderos judíos, entendiendo que según los siguientes versículos hay algunos que se dicen ser judíos y no lo son.

Apocalipsis 3:9 (LBLA)   ‘He aquí, yo entregaré a aquellos de la sinagoga de Satanás que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y sepan que yo te he amado.

Apocalipsis 2:9 (LBLA)   ‘Yo conozco tu tribulación y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que son sinagoga de Satanás.

Sabemos que Israel se dividió en el reino del norte (llamado Israel) y del sur (llamado Judá),  lo que significa que los judíos, son israelitas pero también pertenecen a Judá, de tal forma que no todos los israelitas son judíos, sin embargo cuando se dio la diáspora, erróneamente a todos los procedentes de Israel se les identificó como judíos.

Romanos 2:28-29 (LBLA)   Porque no es judío el que lo es exteriormente, ni la circuncisión es la externa, en la carne;   [29]   sino que es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios.

Pablo aquí habla de judíos que lo son por lo externo, haciendo diferencia con los judíos que lo son por su interior, aquellos que hemos sido circuncidados en nuestro corazón. Es importante que conozcamos nuestra identidad como judíos espirituales, pues si conocemos los peligros y las bendiciones de Judá, sabremos los peligros a que nos enfrentaremos y las bendiciones que recibiremos.  Es importante aclarar que no estamos hablando de judaizar, pues los que siguen esta doctrina se fijan solo en lo externo, tratando de imitarlo para parecer judíos, sino que hablamos de que a pesar de tener una nacionalidad en la tierra diferente a la judía, somos judíos en lo interno.

A Judá le dieron doce bendiciones (Génesis 49:8-12), “el cetro no se apartará de Judá”.

Génesis 49:10 (LBLA)   El cetro no se apartará de Judá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Siloh, y a él sea dada la obediencia de los pueblos.

Cetro se traduce de la palabra hebrea shebeth H7626 que aparece en la Biblia 190 veces, de las cuales 141 veces (74%) se traduce tribu, esto quiere decir que podríamos traducir “la tribu nunca se apartará de Judá”.  Entonces una de las bendiciones de Judá es que su tribu siempre está unida.  Uno de los mayores problemas que podemos tener son las divisiones, pues si bien es cierto que la Biblia dice que es necesario que haya divisiones para saber quiénes son aprobados, aquellos que seamos aprobados debemos estar unidos, por lo cual necesitamos esta bendición, tanto en nuestras congregaciones como en nuestras familias. El salmista expresó que la vara (shebeth) del Señor le producía aliento (Salmo 23:4), por lo que también podríamos decir que la tribu nos produce aliento, pues sabemos que la unidad de los hermanos da aliento a nuestro corazón.

Otra traducción de shebeth es vara autoritaria y la encontramos de esta forma, 34 veces en la Biblia. Esta sirve para golpear al adversario pero también al hijo, pues esta aleja la necedad (Proverbios 26:3).  El enemigo reconoce cuando esta vara está en nuestra mano, y sabe que es poderosa, por lo que con solo mostrársela, se aleja.  La vara no solo es para los enemigos, sino también para sancionar a los hijos (Hebreos 12:6) y esto es una manifestación del amor de Dios, pues Él al que toma por hijo lo disciplina.

Shebeth también se traduce diez veces cetro (5.5%), lo cual asociamos con el gobierno de un rey, de tal forma que el tener gobierno de Dios sobre nosotros es una bendición; este gobierno lo reconocemos en aquel a quien Dios eligió como nuestra cobertura, pues necesitamos un guía, alguien que nos diga que rumbo tomar.  Como siervos necesitamos que la revelación de nuestra identidad como verdaderos  judíos espirituales, venga sobre nuestras vidas, pues así recibiremos esta bendición, y el cetro (shebeth) no se apartará de nosotros.

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