INFORMACIÓN O CONOCIMIENTO ¿QUÉ TENEMOS?

El corazón del entendido adquiere sabiduría; y el oído de los sabios busca la ciencia.- Proverbios 18:15

Leb.- Corazón (figurativamente) sentimientos, la voluntad e incluso el intelecto.

 Ozén.- Oído, oreja, presencia. (Discernir entre todo lo que oye).

Dios advierte: “Mi pueblo fue destruido por que le faltó conocimiento” (Oseas 4:7).

Según Jhon Naishbitt, un observador de las tendencias mundiales, “nos estamos ahogando en información, pero tenemos sed de conocimiento”. ¡Qué paradoja!  Entre más información adquirimos, menos conocimiento esencial absorbemos, a menudo con terribles consecuencias a largo plazo. La advertencia dada al profeta Oseas se está cumpliendo.

¿Conocimiento y sabiduría, o información sin sentido?

Información y sabiduría no son palabras sinónimas. Cuando vemos los acontecimientos mundiales descritos por los comentaristas, eso no nos lleva al entendimiento, sino a una reacción emocional y a la adquisición de conocimiento superficial. “Se nos informa acerca de todo, pero nada sabemos”.

En esto estriba la gran importancia de la Biblia, ésta se erige como una fuente sólida de conocimiento correcto, de conocimiento esencial.

Cuando tenemos el fundamento correcto, el Eterno Dios revela conocimiento espiritual profundo y emocionante a los que le creen y le obedecen.

¿Le interesa a Dios lo que sabemos? ¿Cuáles son los resultados de la falta del conocimiento correcto?

Aunque hoy tenemos un mayor acceso a la Biblia de lo que tenían las generaciones anteriores, hacemos caso omiso de su contenido, con resultados devastadores. Salomón advirtió: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12; 16:25).

¿Cuál es el conocimiento especial que falta?

Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra (Oseas 4:1).

Cuando Dios creó al hombre, le dio la capacidad de adquirir conocimiento de las cosas materiales. Ciertamente, en nuestro tiempo lo hemos acumulado tan abundantemente como jamás soñamos. Lo que le preocupa a Dios  es nuestra vergonzosa falta de conocimiento espiritual (2ª Timoteo 3:7).

 ¿Cuáles son las consecuencias de rechazar el conocimiento revelado?

Oseas 4:6  Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.

Ya sea que lo reconozcamos o no, esa palabra se cumple. La humanidad paga muy caro por quebrantarla; todos los días vemos pruebas dramáticas, de esto en los informes sobre el sufrimiento humano (Jeremías 2:19).