LA AMARGURA 4 Estudio completo

PERDONANDO COMO JESÚS Efesios 4:31

Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.

Colosenses 3:13 De modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.

JESÚS NOS ENSEÑA:

  • Perdonen de inmediatamente.
  • Perdona antes que te pidan perdón.
  • Perdona aunque no te pidan perdón.

El perdón es un acto muy costoso, si no cuesta no es perdón. No es ignorar: No me importa lo que hiciste. No es cortesía, ni es olvidar. No olvidas lo que no has perdonado.

No digamos: Olvídalo, no tiene importancia. Esto significa que no quieres perdonar.

El perdón es absorber el precio del mal que te hicieron, elegir sufrir el silencio, aceptar el sufrimiento inmerecido.

Dios lo hizo. Jesús absorbió nuestra culpa, nos dejó libres. Hizo un acto de sustitución, tomando nuestro lugar. Pagó el precio de nuestro pecado. Aceptó el sufrimiento inmerecido.

1 Pedro 2:21-24 / Mateo 6:14-15

Jesús sufrió por nosotros. Nos dio ejemplo, sigamos ese ejemplo. No respondió con insultos, no amenazó; sino que se entregó por completo, llevando nuestros pecados a la cruz. Tomó nuestra deuda y la pagó.

Quizás pienses, ¡ah! pero era Jesús, él es Dios, sin embargo en ese momento no era del todo cierto, porque se hizo hombre y venció en todas las áreas que nosotros enfrentamos cada día. Ahora Dios espera que hagamos lo mismo. No tenemos excusa. Dios suelta su perdón cuando nosotros perdonamos. Debemos dar el primer paso perdonando.

PERDONA Y SERÁS PERDONADO.

Reflexionemos en las palabras que el Señor Jesús refirió al final de la oración del Padre nuestro que a continuación reproduzco:

Mateo 6:14-15 NVI Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre Celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas.

El perdón es algo muy serio y no debemos tomarlo a la ligera o pensar que no es importante. Es un acto y una actitud que todo cristiano debe tener como un estilo de vida y una característica muy importante de un discípulo de Cristo Jesús. No olvidemos que si NO perdonamos a otras personas, tampoco Dios nos perdona.

¿Valdrá la pena perder el amor y la gracia de Dios por el rencor o falta de perdón?

Ahora mismo, en este mismo momento tenemos la oportunidad de perdonar, porque después o mañana puede ser demasiado tarde para hacerlo y lo podemos lamentar por la eternidad, lejos de Dios.

Un ejemplo de oración puede ser la siguiente:

Padre celestial, en el nombre de tu Hijo amado Jesús me acerco a ti para decirte que reconozco y acepto que estoy herido y me duele mucho lo que me hicieron (o me hizo), pero ya no quiero seguir sufriendo esta agonía por estar lejos de tu presencia.

Decido perdonar a ___________________________________ porque me lastimó con _______________________________________________________, renuncio a la venganza y arranco de mi corazón toda raíz de amargura en el nombre de Cristo Jesús. Declaro que no volveré a mencionar este asunto que he perdonado.

Padre celestial, te ruego en el nombre de Jesús que me perdones y me sanes, toca mi vida con tu Santo Espíritu para vivir con libertad delante de ti Señor y disfrutar la vida ahora y por la eternidad. Amén.

PERDONA Y NO LO RECUERDES NI MENCIONES.

Hebreos 10:17-18 NVI

Después añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades. Y cuando éstos han sido perdonados, ya no hace falta otro sacrificio por el pecado.

Cuando Dios perdona, nunca más se acuerda, significa que no volverá a tocar ese punto porque ya está resuelto. La enseñanza para nosotros es: lo que perdones, ya no lo recuerdes y no lo vuelvas a sacar en otra ocasión o circunstancia, porque si lo haces, eso significa que en tu corazón han crecido raíces de amargura, porque estas solo crecen donde hay una herida que está produciendo dolor. Por eso una persona dolida saca fácilmente el pasado no resuelto o sanado.

Jeremías 31:34

Ya no tendrá nadie que enseñar a su prójimo, ni dirá nadie a su hermano: ¡Conoce al Señor!, porque todos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán afirma el Señor. Yo les perdonaré su iniquidad y nunca más me acordaré de sus pecados.

Isaías 43:25

Yo soy el que por amor a mí mismo borra tus transgresiones y no se acuerda más de tus pecados.

Isaías 43:18-21 NVI

“Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados. Me honran los animales salvajes, los chacales y los avestruces; yo hago brotar agua en el desierto, ríos en lugares desolados, para dar de beber a mi pueblo escogido,  al pueblo que formé para mí mismo, para que proclame mi alabanza”.

No recuerdes el pasado. Ya no vivas en el pasado. En el pasado doloroso no resuelto vive el rencor. El perdón libera el poder creativo de Dios (v. 19).

El perdón libera ríos de sanidad (v. 19-20). El perdón trae sanidad y la sanidad trae alabanza (v. 21).

EL RÍO DE SANIDAD DE DIOS.

El perdón nos da la oportunidad para que corra el río de Dios en nosotros, nos sane y de vida. Éste río sanador es Su Santo Espíritu fluyendo desde nuestro interior (Juan 7:37-39) a través de nuestra confesión de fe y de la oración en el Espíritu.

Ezequiel 47: 9-12 NVI

La Escritura nos da varios beneficios del río de Dios fluyendo en nuestra vida:

  • Abundancia (peces).
  • Vida transformada (lo salado a dulce).
  • Crecimiento espiritual (árboles).
  • Cambios continuos para mejorar (fruto).
  • Actitud y semblante de tranquilidad y seguridad (hojas).
  • Nuestro testimonio ayuda a otros para mejorar sus vidas (fruto que sirve de alimento).
  • Nuestra vida llena de Dios bendice a otros (hojas medicinales).

Estos beneficios son una realidad en las personas que han perdonado a la manera Bíblica y el río de Dios fluye sin obstáculos. Puedes rogar al Señor que esto suceda en ti y te mostraré un ejemplo de oración:

Padre Eterno, declaro que creo en Jesús y en el sacrificio que hizo por mí en la cruz del calvario. Creo en Jesús como mi Señor, mi Rey y mi Salvador. Padre te doy gracias por tu perdón después que perdoné, y te ruego que sueltes tu río espiritual en mi vida para que fluya desde mi interior como dice la Escritura y sea sanado por completo. Gracias por escucharme y darme tu Santo Espíritu, en el nombre de Jesús. Amén

La finalidad de esta información es que usted sea liberado(a) de ésta terrible enfermedad llamada amargura. Los ejemplos de oración son para apoyarle mientras usted aprende a orar con sus propias palabras.

Le animamos que haga los cambios para abandonar la conducta agresiva con la ayuda del Espíritu Santo, aprendiendo y practicando los consejos de Dios descritos en la Biblia.

PASTOR GENERAL ISRAEL CHAPA PÉREZ.

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