Efesios 2:1-7 Dice un dicho mexicano: “Mal de muchos consuelo de tontos”. En la conciencia colectiva, creemos que  el estar del lado de la mayoría nos garantiza estar en una posición correcta con respecto de algo. Pero, recordemos que el mundo actual tiene una esencia mental que, si bien contiene el concepto del bien y del mal, estamos inclinados a buscar ser respaldados por el vulgo, la muchedumbre, el colectivo etc. sin contemplar que la mayoría de la humanidad ha decidido abandonar las enseñanzas y todo aquello que tenga que ver con Dios por considerar que es una práctica obsoleta y arcaica privativa de fanáticos y viejitos, por lo tanto es difícil que esa mayoría esté enfocada a lo que es correcto desde la perspectiva de nuestro creador.

Al adoptar la conducta colectiva hemos acogido un razonamiento deteriorado, despojado de toda enseñanza moral y espiritual, hacemos esto por temor a no encajar con el grueso de la población, aunque interiormente sintamos que debe de haber algo más que ir con la corriente y el pensamiento general.

La fuerza de oposición encabezada por Satanás nos impregna de la falsa creencia de independencia total del individuo, cuando en realidad el mueve los hilos detrás de nuestra equivocada conducta, llevándonos (ya sea que estemos conscientes o no) a la desobediencia a Dios (apocalipsis12:9).

Esta guía (la de Satanás) preferencia la satisfacción de los deseos negativos, por más perversos, injustos o inmorales que estos sean,  teniendo como regla la aceptación general (gálatas 5:19-21).

Al no tener una regla, medida o límite, creemos que mientras más rebelde e imaginativo el comportamiento es más atractivo (romanos 1:25-32).

Cuando no contemplamos el someter a escrutinio nuestra forma de conducta ignoramos que espiritualmente estamos muertos, vacíos e insensibles a lo espiritual como cáscara de nuez, ya que como  lo mencionamos buscamos no discordar con el colectivo popular (efesios 2:1-6).

Sin embargo, cuando volvemos a nuestra esencia de humildad, razonamiento e introspección sobre la existencia de un creador, apuntaremos nuestros esfuerzos hacia la búsqueda de Él. Al estar juiciosos sobre este hecho, intentaremos restablecer o en su caso aprender a tener un vínculo y dependencia hacia Dios y sus enseñanzas.

El aceptar el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo como ese vínculo, nos restablecerá a la vida espiritual que originalmente quería Dios para con su creación (v.6).

Dios se quiere mostrar generoso con nosotros a través de Cristo, ¿aceptaremos su generosidad?

Analicemos la corriente de este mundo, y hagamos un ejercicio de honestidad contestando ¿para dónde va el mundo? ¿Cómo debe de ser un hombre? ¿Cómo una mujer?