Muchos de nosotros queremos que Dios nos hable dándonos instrucciones precisas de lo que debemos hacer y deseamos que nos asigne tareas específicas. Si leemos todos los relatos bíblicos en los que Dios ha llamado a una persona a cumplir una misión, notaremos un común denominador: todos tuvieron que hacer ajustes importantes en sus vidas.
Desde Abraham a quien se le pidió que dejara su tierra (Génesis 12:1-8), pasando por Moisés quien debía volver al lugar del que había huido (Éxodo 3), Pedro dejando sus redes de pesca para seguir a Jesús (Mateo 4:18-22), incluso Pablo tuvo que cambiar completamente su vida (Hechos 9: 1-19) para hacer lo que Dios le estaba pidiendo. Hoy en día la formula sigue siendo la misma.
Todos encontraron la victoria sobre los retos que tenían, cumplieron promesas anheladas, hallaron bendiciones para sí mismos, vencieron a sus enemigos y hasta hicieron grandes milagros. Todo eso después de hacer aquello que Dios les pedía.
Si por algún momento piensa usted que Dios no va a pedirle ajustes en su vida porque lo que quiere hacer no parece tan grande, es posible que esté muy equivocado. Aún Jesús tuvo que hacer ajustes para cumplir los mandamientos de su Padre. La Biblia relata: “Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.” Mateo 26:39 versión Reina-Valera 1960   
Jesús estaba dispuesto a ajustar su vida cumpliendo la voluntad de Su Padre y no lo que Él quería, aun siendo Dios Hijo.
No se confunda; no se trata de hacer cambios a lo loco, sin sentido. Cuando obedecemos a  Dios haciendo los ajustes que nos pide a través de su palabra, por muy pequeños que nos puedan parecer, Él no sólo tomará en cuenta la obediencia, sino que sabrá premiarla.
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” 1 Corintios 15:58 Versión Reina-Valera 1960
Quizás durante una prédica o leyendo la biblia, con una canción o en una charla, quizás en un programa en la tv o escuchando la radio, tal vez en uno de sus devocionales diarios, etc. ha escuchado la voz de Dios dándole una instrucción que requiere un ajuste en su vida; tal vez perdonar, dejar ciertos hábitos, cambiar de ideas, hacer nuevas inversiones, tomar nuevos retos u otras cosas. No importa qué tan difícil pueda parecer, tenga en cuenta que Dios está ahí para ayudarlo una vez que usted tome la decisión; además recuerde que la obediencia siempre trae bendición.