QUE TIENES EN LA MANO

Uno de los problemas sistemáticos que tenemos los seres humanos es que siempre idealizamos, anhelamos cosas, posición, oportunidades y cosas como esas para poder tomar acción hacia un propósito, una meta o un logro.

Si no contamos con estas aparentes ventajas, nos desanimamos o ni siquiera lo intentamos, y por consiguiente culpamos a Dios, a la vida o las personas por nuestra falta de éxito, haciéndonos por lo tanto desdichados, inconformes, infelices.

En la visión de Dios, el punto de partida para la resolución de los problemas, y por tanto la conquista de la felicidad, comienza con usar lo que “tenemos en la mano”.

El Señor le preguntó a Moisés, ¿qué tienes en la mano? Moisés respondió: “Una vara”, Dios le dijo: “Pues ve y obra con esa vara” (Éxodo 4:2).

Entonces Dios le preguntó: — ¿Qué tienes en tu mano? —Una vara —contestó Moisés.

Hechos 9:36-43 En el puerto de Jope vivía una seguidora de Jesús llamada Tabitá. Su nombre griego era Dorcas, que significa «Gacela». Tabitá siempre servía a los demás y ayudaba mucho a los pobres.

Por esos días Tabitá se enfermó y murió. Entonces, de acuerdo con la costumbre, lavaron su cuerpo y lo pusieron en un cuarto del piso superior de la casa.

Pedro estaba en Lida, ciudad cercana al puerto de Jope. Cuando los seguidores de Jesús que vivían en Jope lo supieron, enseguida enviaron a dos hombres con este mensaje urgente: «Por favor, venga usted tan pronto como pueda.»

De inmediato, Pedro se fue a Jope con ellos. Al llegar, lo llevaron a donde estaba el cuerpo de Tabitá. Muchas viudas se acercaron llorosas a Pedro, y todas le mostraban los vestidos y los mantos que Tabitá les había hecho cuando aún vivía.

Pedro mandó que toda la gente saliera del lugar. Luego se arrodilló y oró al Señor. Después de eso, se dio vuelta hacia donde estaba el cuerpo de Tabitá y le ordenó: « ¡Tabitá, levántate!» Ella abrió los ojos, miró a Pedro y se sentó. Pedro le dio la mano para ayudarla a ponerse de pie; luego llamó a los seguidores de Jesús y a las viudas, y les presentó a Tabitá viva.

Todos los que vivían en Jope se enteraron de esto, y muchos creyeron en el Señor Jesús. Por un tiempo Pedro se quedó en Jope, en la casa de un hombre llamado Simón, que se dedicaba a curtir pieles.

Tomando como referencia lo acontecido con Moisés, si Dios le hubiera hecho la misma pregunta a Tabita o Dorcas, ella hubiera respondido: “Señor cuento con aguja e hilo”.

Notemos una cosa: La palabra discípula en forma femenina sólo se usa una vez en la Biblia y es en referencia a Dorcas.

  • No era una persona prominente
  • No era rica
  • No menciona que siquiera tuviera esposo que la mantuviera
  • Vivía de su trabajo

Sin embargo servía al Señor

Esta abundaba en buenas obras y limosnas (9:36).

  • No vivía amargada por lo que no tenía.
  • No se lamentaba por estar sola.

Sirvió a Dios con el talento que tenía (el ministerio de la aguja), era costurera y modista.

Sus buenas obras

Hacía ropa para los necesitados y compartía lo que sí tenía (Santiago 1:27). La muerte de Tabita nos enseña que cuando Dios está inmiscuido, una tragedia se transforma en victoria (Hechos 9:37).

Sin saberlo esta mujer influenció la vida de muchas otras, por ejemplo, aquellas que lloraban por su pérdida irreparable.

¿QUÉ PODEMOS APRENDER DE DORCAS LA COSTURERA?dorcas (1)

1.- Nos enseña que nuestra fe en el Señor debe mostrarse en buenas obras. Es el resultado de la presencia de Cristo en nosotros (Santiago 2:20-26).

2.- Nos enseña que la mujer sola puede ser una mujer feliz y realizada. La manera de evitar la amargura es servir a otros.

3.- Nos enseña la importancia de ver por las necesidades de las viudas (Santiago 1:27).

Dios hoy pregunta a cada uno de nosotros: ¿Qué tienes en tu mano para servir a Dios y a su pueblo? Incluida desde luego nuestra familia. ¿Qué responderás?

Entonces, ¡Manos a la obra!

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