Sé una papa

Una de las cosas más difíciles de considerar, humanamente hablando, es la crítica. Aún más complicado ser errónea o injustamente criticado públicamente – e incluso más complejo ser juzgado equivocadamente por un amigo o hermano.Podríamos esperar la crítica del mundo que nos rodea de vez en cuando, pero es una triste realidad que aún tengamos que enfrentar el juicio de un hermano o hermana en Cristo. Sabemos de versículos como 1 Pedro 4:16 que tenemos que sufrir como cristiano – soportar por el bien de nuestra vocación – pero ¿cómo podemos lidiar con la crítica (o pruebas en general) como creyentes?


Se ha dicho que nuestras diversas pruebas son como sumergirse en agua caliente – si eres un huevo tus aflicciones te harán un huevo duro insensible, si eres una papa o patata serás suave, liso, resistente y flexible. A menudo cuando enfrentamos dificultades pensamos que no tenemos el control en medio de esas situaciones. Mientras tenemos pruebas es posible que no podamos controlarlas, o que quizás, logremos controlar cómo lidiamos con éstas. Podemos elegir llegar a endurecernos o ser resistentes.

Al tratar con la crítica, primero debemos cerciorarnos de si la crítica es válida o no. Si es válida, en vez de estar a la defensiva debemos arrepentirnos (Hechos 2:38) y actuar de manera más piadosa. Si ésta no es válida tenemos que recordar que aún puede ser para nuestro bien (Hebreos 12:10-12) y que hay una bendición prometida si lo que sufrimos es por causa de la justicia (Mateo 5:10-12). En todo esto debemos ser pacientes (1 Pedro 2:19-20) no importa de dónde venga la prueba o la crítica. De hecho, incluso si es de un “enemigo” debemos aprender y crecer de la opinión del enemigo y recordar que tenemos que mostrarles amor, bendecirlos y orar por ellos (Mateo 5:19-20, Lucas 6:32).

¿Por qué pasar por todo esto? Dios puede usar cualquier situación para nuestro bien (Romanos 8:28) así que la pregunta para nosotros es ¿viviremos en la instrucción de nuestro Creador y seremos una patata, o resistiremos su castigo (para nuestro bien y nuestra corrección, Hebreos 12:6-9) y nos convertiremos en un huevo duro?

Dios, déjame ser una patata.

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