EL ALMA RE-EDUCADA.

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma     3a  Juan 1:2alma

Antes de ser cristianos estuvimos bajo la influencia de todo lo que nos rodeaba, recibimos una gran cantidad de información que educó, moldeó y formó nuestra alma.

Esa influencia e información pueden provocar estorbos; dejar ataduras, dar lugar a la formación de conceptos, criterios, hábitos y costumbres en el alma que estorban la vida espiritual y que no son agradables a Dios.

Por eso los cristianos debemos atender el llamado que el Señor nos hace de alcanzar la liberación y restauración de nuestro espíritu, alma y cuerpo (Gálatas 5:13).

El alma es la parte del ser humano en donde se encuentra el intelecto (recibe, procesa y graba información buena o mala), la voluntad (toma decisiones) y las emociones (expresiones). Es la parte que le permite entender, querer y sentir.

El alma acciona y reacciona según la información que le ha sido proporcionada a través del tiempo, ésta condiciona su conducta llevando a la persona, en el peor de los casos, a pecar, deprimirse y responder de forma inadecuada.

Cuando revisamos nuestra vida encontramos cosas que quisiéramos dejar, algunas son pesos y otras pecados, y nos damos cuenta que muchas de ellas nos han afectado desde la niñez. En esos casos no se necesita liberación sino re-educar el alma para comprender que en Dios estamos seguros.
Lo hermoso de estas situaciones es que Dios es quien principalmente desea la liberación, restauración y re-educación de nuestra alma. Por ello nos ha dado su Palabra y el Espíritu Santo para que, en base a ellos, sea borrada y desautorizada la información, eliminados conceptos y criterios erróneos y costumbres que estorban nuestra vida, y así podamos disfrutar la vida en abundancia.

Educación es la crianza, enseñanza y doctrina que se da; la instrucción por medio de la acción docente.

En este sentido la Biblia nos enseña cómo David varias veces tuvo que hablarle a su alma para re-educarla, veamos:

1. Abatimiento del alma; esperar en Dios, Salmos 42:5; 42:11; 43:5

En los salmos 42 y 43 leemos que David estaba pasando por adversidades y situaciones difíciles ante las que su alma se abatía, entraba en depresión, se derribaba, hundía, perdía el ánimo y las fuerzas; se turbaba, emocionaba y le estorbaba para esperar en Dios.

Cuando David veía el estado al que entraba su alma ante las adversidades, desde su espíritu le hablaba, para que saliera de ese estado y esperara con paciencia en el Señor porque aún habría de alabarle y, al igual que
muchas veces anteriores, Él lo salvaría.

David tuvo que hablarle, por lo menos tres veces, a su alma para que comprendiera que debía borrar la información anterior y grabar la nueva para aprender a confiar y esperar en Dios.

Esto nos enseña que el cristiano necesita reeducar a su alma para reaccionar correctamente y con fe ante las adversidades de la vida y saber que Dios nunca lo abandonará, sino que siempre estará con él (Mateo 28:20).

2. Despertar el alma, Salmos 57:8-9
En el salmo 57 David describe las adversidades que estaba viviendo (v. 1, 3, 4 y 6), pero su alma en lugar de afrontar esas situaciones con valor y confianza en la salvación del Señor se durmió. Este es el caso de aquellos cristianos que antes de conocer al Señor su alma aprendió a evadir las adversidades y dificultades; evitar las responsabilidades y situaciones similares y ahora que han conocido al Señor siguen con las mismas actitudes.

Veamos algunos ejemplos de personajes que también se durmieron:

  • El el capítulo primero 19 del primer libro de Reyes leemos el pasaje cuando Elías escapó ante las amenazas de muerte que le hizo Jezabel; se fue por el desierto, se sentó bajo un enebro, deseó morirse y al final se durmió. Este es el caso de los cristianos que, después de mucho tiempo, nuevamente se enfrentan a situaciones que en el pasado afectaron su alma, y al estar ante ellas se derrumban, escapan, se aíslan, desean morirse y se duermen          (1 Reyes 19:1-5).
  • También hay casos en los que las adversidades han sido tales que provocan profunda tristeza y depresión en el cristiano de manera que en el tiempo que debe orar y buscar la ayuda del Señor, se duerme, como le ocurrió a Pedro y los demás discípulos (Lucas 22:45-46).
  • Además vemos que la amada del Cantar de los Cantares no esperó al amado sino que se quitó la ropa, se lavó los pies, se acostó –se acomodó– y se durmió (Cantares 5:2-3). Cuando la amada se durmió, el amado llegó a la casa, y como ella no quiso abrirle la puerta, se fue. Ella después abrió la puerta y salió de la casa a buscarlo, pero los guardas la golpearon (Cantares 5:6-7).

 

3. Reposar en Dios, Salmos 62:5; 116:7
En todo el capítulo 62 de salmos leemos que David expresa los ataques que le lanzaban sus enemigos, quienes en ocasiones lo bendecían de palabra, pero lo maldecían en sus corazones. Ante esas situaciones el alma de David perdía su reposo y reaccionaba de forma incorrecta pues, según se lee en el contexto, quería hacer justicia por sí misma y vengarse de sus enemigos (v. 6, 10).

Esta es otra situación ante la que el cristiano necesita re-educar a su alma, pues cuando estaba en su etapa formativa aprendió a accionar o reaccionar con violencia y tomar la justicia por sí mismo y ahora en el Señor no reposa sino que quiere seguir haciendo justicia por sí mismo; por ello debe re-educar su alma porque necesita mansedumbre, reposar en Dios y esperar a que Él haga justicia y tome venganza (Mateo 11:29).

El Señor Jesucristo es el ejemplo más claro que tenemos de cómo actuar con mansedumbre, pues “Como cordero mudo fue llevado al matadero” (Isaías 53:7).

El ejemplo de Moisés también es adecuado porque en su niñez aprendió a defenderse a sí mismo y a ser violento (Éxodo 2:11-12), pero cuando el Señor lo llamó para liberar a Israel necesitaba re-educar su alma para actuar con mansedumbre, esa fue una de las razones por las que estuvo en el desierto durante muchos años.

En Amos leemos que el prudente calla y reposa ante situaciones de injusticia y corrupción, pues el tiempo en el que vive es malo (Amós 5:12-13).

También leemos en los salmos un consejo para que el cristiano re-eduque su alma y no se altere, deje la ira y no se excite para hacer lo malo, sino que repose en Dios, pues dice: “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.” (Salmo 37:7-8).

4. No olvidar los beneficios del Señor, Salmos 103:1-5

En el Salmo 103 leemos que David le hablaba a su alma para que bendijera al Señor y no se olvidara de los múltiples beneficios que había recibido de Él sino que los tuviera presentes, porque recordarlos le daría fe y esperanza.

Olvidar también se puede traducir: Falta de memoria o atención. Beneficios también significa: Hacer el bien, recompensa y retribución. Con base en estos significados podemos ver que David le estaba diciendo a su alma que no perdiera la memoria sino que pusiera atención a todo el bien que el Señor le había hecho, porque todo ese bien sería motivo para alabar y adorar al Señor (Sal 103:22; 104:1, 35; 146:1).

David lista algunos de los beneficios que había recibido del Señor:

1. Perdona todas tus iniquidades (v.3)
2. Sana todas tus dolencias (v.3)
3. Rescata del hoyo tu vida (v.4)
4. Te corona de favores y misericordias (v.4)
5. Sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila (v.5)

Al igual que David, el cristiano también necesita re-educar a su alma para que sea agradecida, para que sea agradecida con el Señor y le alabe; también para que no sea olvidadiza de las misericordias que ha recibido del Señor (Romanos 1:21; 2 Crónicas 32:25).

Por otro lado hay cristianos que debido a las adversidades de la vida se han olvidado de las misericordias de Dios y por ello se sienten abandonados, desamparados y desconsolados, pero deben hablarle a su alma para que se recuerden de todas las misericordias que Dios ha hecho con ellos.

Es nuestra tarea, con la ayuda, guianza y unción del Espíritu Santo, reeducar nuestra alma para restablecer el equilibrio que Dios desea en nuestras vidas y de esta manera disfrutar, en nuestro ser integral, la vida en abundancia que Jesucristo pagó por nosotros y que el Padre preparó de antemano (Juan 10:10).

DIOS TIENE UNA UNIVERSIDAD

Es una escuela pequeña. Pocos se inscriben, todavía menos se gradúan. Muy, muy pocos en realidad. bienestar-universitario-de-la-universidad
Dios tiene esta escuela porque no tiene hombres quebrantados de corazón. Más bien tiene otros tipos de hombres. Tiene hombres que afirman ser la autoridad de Dios… y no lo son; son hombres que dicen estar quebrantados de corazón… y no lo están.

Tiene hombres que son la autoridad de Dios, pero son insensatos, de corazón no quebrantado. El posee, tristemente, una mezcla espectroscópica de todo entre esos dos tipos de hombres. Tiene de todos estos en abundancia; pero hombres quebrantados de corazón, casi absolutamente ninguno.

¿Porqué hay tan pocos estudiantes en la escuela divina de la obediencia y el quebrantamiento? Por qué todos los que están en esta escuela deben sufrir mucha aflicción. Y como usted pudiera suponer, es a menudo que el gobernante no quebrantado de corazón – a quien Dios soberanamente escoge – el que ocasiona la aflicción. David fue una vez estudiante en esta escuela, y Saúl fue el medio escogido
por Dios para afligir a David.

A medida que aumenta la locura del rey, David crecía en conocimiento. El sabía que Dios lo había colocado en el palacio del rey, bajo autoridad legitima.
¿Era legítima la autoridad del rey Saúl? Si, era la autoridad escogida de Dios.
Escogida para David. Autoridad de un corazón no quebrantado, sí. Mas ordenada divinamente.
Si, eso es posible. David tomó aliento, se puso bajo las órdenes de su rey insensato, y camino la senda de su infierno terrenal.