LAS GUERRAS ESPIRITUALES 4

GANANDO LA BATALLA DE LA MENTE

DIOS NOS LIBRÓ DEL PODER DE LAS TINIEBLAS Y NOS LLEVÓ AL REINO DE SU AMADO HIJO, POR QUIEN TENEMOS LA LIBERACIÓN Y EL PERDÓN DE LOS PECADOS.

Al comenzar esta lección, la comenzamos con un título en tiempo presente, “Ganando”; no la comenzamos hablando en futuro “Ganaremos”, ya que es un asunto del presente. Y es por que al llegar a este punto, se supone que ya conocemos el plan de satanás, y le hemos pedido a Dios los códigos de guerra.

Lamentablemente muchísimos cristianos están sumergidos en una derrota mental, pensando y creyendo cosas que no son ciertas. O peor aún, sabiendo lo que es cierto (porque conocemos la verdad) pero no aplican esa verdad a la realidad.

Cuando nosotros comenzamos a vivir, aprendimos muchas maneras de enfrentar la vida o de defendernos. Desarrollamos lo que los psicólogos llaman un mecanismo de autodefensa. Por ejemplo; muchas personas han aprendido a mentir con el fin de protegerse. Esto definitivamente no es bueno. Pero cuando llegan a Cristo, muchos de esos “mecanismos” siguen funcionando en la mente de muchos creyentes. Hasta que vayan madurando y desechando todas esas malas costumbres.

Existen algunos otros mecanismos de defensa que las personas usan frecuentemente, entre ellas algunas como estos:

· La Negación.- negativa consciente o subconsciente a enfrentar la verdad.

· La Fantasía.- escape del mundo real.

· Aislamiento Emocional.- apartarse para evitar el rechazo.

· La Regresión.- retroceder a momentos menos amenazantes.

· Desplazamiento.- adueñarse de frustraciones ajenas

· Proyección.- culpar a otros.

· Racionalización.- Explicaciones para el mal comportamiento.

El apóstol Pablo hablo de cosas semejantes, que él describe como “fortalezas”.

2ª Corintios 10:3 “pues aunque vivimos en el mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo. Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas. Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo”.

Las fortalezas son patrones de pensamientos que fueron programados en tu mente cuando aprendiste a vivir tu vida independiente de Dios. Pero cuando creíste, nadie presionó la tecla “borrar”. No se borraron los antiguos hábitos carnales en cuanto a patrones y mecanismos de defensa.

Lo que se aprendió hay que “desaprenderlo”. Si has sido educado mal, ¿puedes ser reeducado? Si creíste a la mentira ¿puedes renunciar a esa mentira y decidirte a creer la verdad? Todo es posible con el arrepentimiento, y el arrepentimiento es un cambio de mente, un cambio de actitud. Y eso es una lucha que está en la mente de cada persona. Podemos ser transformados porque tenemos la mente de Cristo en nosotros y el Espíritu Santo nos guiará a toda verdad (Romanos 12:2).

La palabra nos enseña que no tenemos que pensar ya como el mundo piensa. Debemos ir renovando nuestra mente día a día, sólo así podemos saber cuál es la voluntad de Dios.

Aquí es donde comenzamos a ganar cada batalla espiritual. Porque ya no pensamos como antes lo hacíamos, sino que pensamos como Cristo pensó, y después de pensar, procedemos a actuar, para que los pensamientos no sólo sean teoría, sino una práctica diaria. Dios nos protege, y ÉL nunca nos va a dejar solos (Mateo 28:20).

En la guerra Espiritual debemos de saber dos cosas. Jesús está siempre con nosotros. Y la otra es que si guardamos lo que Él nos enseñó, entonces tendremos la victoria.

Pero por este motivo no pienses que satanás ya no le interesa manipular su mente para lograr sus propósitos. El objetivo del diablo siempre es que los pensamientos de él se infiltren en los de cada creyente. El enemigo sabe que sí puede controlar tu mente entonces podrá controlar tu vida. Es por eso que todo creyente debe de someter a los pensamientos de Cristo Jesús (2ª Corintios).

Esto es un asunto de todos los días, derribar los argumentos y toda altivez del enemigo contra Dios.

“UNA DE LAS COSAS IMPORTANTES EN LA GUERRA ESPIRITUAL, Y EN LA BATALLA DE LA MENTE, ES QUE NO PUEDE EXISTIR RENCOR”.

Si una persona no ha perdonado a alguien, o no se ha perdonado a sí mismo, Satanás puede ganar ventaja como lo indica el apóstol Pablo (2ª corintios 2:10).

EL PERDÓN ES NECESARIO, EL PERDÓN SANA TODA HERIDA, Y CUANDO PERDONAMOS ENTONCES SANAMOS. NADIE SANA PARA PERDONAR, SE PERDONA PARA SANAR.

Muchas personas creen que lo que viene a su mente es voluntad de Dios, y no necesariamente es un pensamiento de Dios. Una persona que tiene problemas al orar, al leer la Biblia o al estudiar la palabra, y tiene pensamientos contrarios a lo que está haciendo, y dice: posiblemente Dios no quiere que yo lea la Biblia, o es que me cuesta mucho orar, ¡Pero Dios debe de entenderme!, definitivamente esos pensamientos no proviene de Dios.

Cada mensaje que escuchamos de la Palabra de Dios, debe de quedar en nuestra mente, pero que no se quede como congelado. Debe de tomar vida en nosotros mismos. Lo que oímos debemos hacer.

En esta batalla de la mente, si tenemos la palabra de Dios, la hacemos real en nuestra vida, si permanecemos en la palabra y en Cristo, todo lo que pidamos, Cristo lo hará.

No estamos en desventaja cuando nos enfrentamos con el diablo y sus demonios. Se nos ha dado potestad sobre todo poder del enemigo, nuestra posición debe de ser de confianza y de confianza en la fe de que vamos a ganar. Recordemos que el diablo ya fue vencido por Jesús (Apocalipsis 12:10-11).

PASOS PARA LA VICTORIA ESPIRITUAL

Debemos de estar en armonía con Dios en todo momento, y seguir los pasos que la misma palabra nos enseña.

1. ) Confesión de pecado

Para obtener la victoria en nuestra guerra espiritual, debemos primero arrepentirnos y confesar nuestros pecados a Dios y recibir su perdón. El apóstol Juan nos dijo como hacer esto 1ª Juan 9.

2. ) Compromiso

Debemos de comprometernos, en un cien por ciento a Jesús como Señor de nuestras vidas. Y someternos a su señorío Romanos 2:1-2.

3. ) Separación del mundo

Debemos poner a un lado nuestros propios deseos y ser guiados por el Espíritu de Dios. Nosotros, como Jesús, debemos decir, “yo sólo hago lo que veo a mi Padre hacer” Juan 5:19.

4. ) Tener una actitud de amor

Como soldados, hombres y mujeres de fe en el ejército de Dios, no debemos volvernos arrogantes y ásperos en nuestra actitud hacia otros Filemón 1:4-5.

5. ) Ninguna concesión

En tanto caminemos en una relación íntima con Dios – Sin la mezcla de concesión, pecado o mundanalidad en nuestras vidas – Dios nos advertirá de las estrategias de Satanás para derrotarnos por la operación del don espiritual del discernimiento de espíritus 2ª Corintios 2:14.

6. ) Ningún especialista espiritual

En el reino de Dios, no es el plan de Dios que la guerra espiritual y la liberación sean logradas llamando o buscando un especialista, o un “cazador poderoso de demonios”. Por el contrario, como el apóstol Santiago escribió, todo resistente debe resistir al diablo Santiago 4:7.

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LAS GUERRAS ESPIRITUALES 3.1

PERSONALIDAD E INDIVIDUALIDAD DE LOS DEMONIOS

 

Lucas nos da una interesante visión de la personalidad e individualidad de los espíritus malignos (Lucas 11:24-26). Cuando la persona es liberada pero cae en pecado o deja “puertas abiertas” entonces ese demonio reúne otros siete peores que él y todos juntos se meten a vivir en aquella persona.

De este pasaje podemos recoger varios puntos de información acerca de los malos espíritus.

 

1. Los demonios existen dentro y fuera de los seres humanos (Marcos 5:12)

2. Pueden viajar según su voluntad.- Cómo entidades espirituales, los demonios no están sujetos a las barreras del mundo natural. Las iglesias (físicamente) hablando no sostienen a ningún demonio, solo la oración y la autoridad espiritual pueden hacerlo.

3. Se pueden comunicar (Lucas 11:26)

4. Cada uno tiene una identidad personal (Lucas 11:24)

5. Pueden recordar y hacer planes.- El hecho de que puedan dejar un lugar, regresar, recordar su estado anterior y hacer planes para retornar con otros, muestra la capacidad que tiene de pensar y planificar.

6. Puede evaluar y tomar decisiones (Lucas 11:25)

El hecho de que el espíritu maligno encuentra su objetivo humano “barrido y puesto en orden” indica claramente que pueden evaluar a su víctima. Los demonios ganan acceso a nuestra vida a través de nuestros puntos de vulnerabilidad. Sin embargo, no podemos preocuparnos por lo que Satanás piensa de nosotros, sino por vivir de manera agradable a Dios (2ª Corintios 5:9).

7. Pueden unir sus fuerzas. En Lucas 11:26 vemos como un demonio llamó a otros siete peores que él. En el caso del gadareno eran una legión (Marcos 5:9).

8. Tienen grados de malignidad (Efesios 6:12).

COMO OPERAN LOS ESPÍRITUS ENGAÑADORES

Algunos casos aparentan ser una cosa pero es otra, ejemplo:

  • Enfermedad, cuando en realidad es un espíritu de enfermedad.
  • Profecía, cuando en realidad es un espíritu de adivinación.
  • Un espíritu puede hacerle creer a la persona o al consejero, que es una depresión, pero puede estar tapando la falta de perdón.
  • Puede hacer creerle a las personas que necesitan un descanso, cuando en realidad, no quieren que los ministren.
  • Pueden caer en un tiempo de ministración, como un descanso en el Espíritu Santo, cuando en realidad el demonio copió lo que Dios hace, para que esa persona no sea liberada.
  • Puede hacerle creer que la persona es piadosa y consagrada, pero hay áreas que no deja que las “toquen”.
  • Dicen que es un problema psiquiátrico, pero en realidad es un demonio.
  • Dicen que necesitan un medicamento, cuando en realidad, lo que hacen es usar el medicamento para esconderse “detrás” de ese supuesto problema.

En esta lección de los códigos de guerra, hemos visto como los espíritus inmundos engañan a todos los seres humanos, incluyendo a los creyentes.

Ellos tienen un jefe, que Jesús lo llamó el padre de la mentira (Juan 8:44). Nunca el diablo nos va a decir la verdad. Aunque conoce las escrituras, y se las citó a Jesús en el desierto, nunca viene con una buena intención. Lo que sale del enemigo es mentira (1ª Juan 2:21).

La mentira es algo que muchas personas siguen practicando. Si eso está sucediendo en nuestras vidas, necesitamos arrepentirnos, y “cortar” en el nombre de Jesús, toda mentira que salga de nuestra boca.

Debemos ser transparentes, si queremos que Dios nos bendiga. Y hablar la verdad, porque solo con la verdad se gana en la guerra a la mentira.

LAS GUERRAS ESPIRITUALES 3

LOS CÓDIGOS DE GUERRA

LA GUERRA INVISIBLE SE LIBRA ENTRE EL HOMBRE Y SATANÁS, UNO CONTRA EL OTRO, Y AMBOS CONTRA DIOS. EL SEÑOR, SUPREMO SOBRE TODO, NO SE ENCUENTRA EN LA LISTA COMO UN OPONENTE O UN COMBATIENTE, EL ES DIOS.

LECCIÓN 2

Los códigos de guerra son necesarios para poder salir victoriosos, sin tener bajas ni tener un desgaste mayor. Cuando no sabemos contra quién peleamos, ni donde vienen los ataques, necesitamos urgentemente los códigos. ¿Pero qué son los códigos espirituales? Es la dirección de Dios a través de la Unción y la Revelación del Espíritu Santo, que nos advierte y nos da la dirección.

Josué 3:9 Entonces Josué dijo a los hijos de Israel: Acercaos y oíd las palabras del SEÑOR vuestro Dios.

Josué convocó al pueblo, les dijo acercaos. Debemos acercarnos a Dios para que dé los códigos, las órdenes a seguir. Cuando así lo hagamos. Él nos hablará y nos dará la dirección, y vayamos a ver su Gloria en medio de la Guerra, en medio de la conquista.

Debemos recordar que nuestra lucha no es contra carne y sangre, igualmente los códigos y las armas no son carnales.

2Co 10:4 porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas

Esos códigos, llevan nuestra vida a través de la oración y el ayuno. Los códigos son revelados a nuestra vida por medio del Espíritu Santo. Es la misma Unción de Cristo obrando en nuestra vida.

1 Juan 2: 20 Pero ustedes tienen la unción (son ungidos) del Santo, y todos ustedes lo saben.

Si tenemos a Cristo tenemos al Espíritu Santo, y si Él está con nosotros, entonces el conocimiento llega a ser parte de nuestra vida. Por lo tanto somos capacitados por Dios, para recibir su dirección en las tribulaciones, y situaciones difíciles de nuestra vida, que también esto es una guerra espiritual.

Estamos rodeados de aire. Y el aire es donde está el príncipe de este siglo.

Efesios 2:1-2 Vosotros, antes, estabais muertos a causa de las maldades y pecados en que vivíais, pues seguíais el ejemplo de este mundo y hacíais la voluntad de aquel espíritu que domina en el aire y que anima a los que desobedecen a Dios.

Como dice la Palabra, en el aire está el espíritu principal de la maldad. En el aire están los demonios, que desean hacer el mal, y la mayoría lo hacen por medio de engaño. Cuando hablamos de demonios, penamos que los mismos no pueden tocar a los creyentes. En otras palabras, que un cristiano es imposible de que esté endemoniado.

Veamos la diferencia entre un cristiano influenciado por un demonio, un cristiano controlado por un espíritu inmundo y un poseído.

INFLUENCIADO 1ª Pedro 5:8 Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar.

Los creyentes estamos expuestos a ser influenciados por el diablo, para hacer lo contrario de la Palabra de Dios. Es por eso que el apóstol Pedro nos advierte y nos dice que practiquemos el dominio propio y que estemos alerta, que seamos sobrios y que estemos velando.

CONTROLADO Hechos 5:3 —Ananías —le reclamó Pedro—, ¿por qué dejaste que satanás te dominara para que le mintieras al Espíritu Santo y te quedaras con parte del dinero que recibiste por el terreno?

En este ejemplo de Ananías y Safira, que vendieron una propiedad, y en vez de llevarlo todo, mintieron, cuando dijeron que habían vendido la propiedad en la cantidad que estaban entregando, cuando en realidad habían tomado una parte para sí. El pecado no era que no entregaron todo el dinero, sino la mentira. El mentir es pecado, y Pedro le dice ¿por qué dejaste que satanás te dominara y te hiciera mentir al Espíritu Santo?

POSEÍDO Marcos 5:2-8 Tan pronto como desembarcó Jesús, un hombre poseído por un espíritu maligno le salió al encuentro de entre los sepulcros. Este hombre vivía en los sepulcros, y ya nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas. Muchas veces lo habían atado con cadenas y grilletes, pero él los destrozaba, y nadie tenía fuerza para dominarlo. Noche y día andaba por los sepulcros y por las colinas, gritando y golpeándose con piedras. Cuando vio a Jesús desde lejos, corrió y se postró delante de él. — ¿Por qué te entrometes, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? —Gritó con fuerza—. ¡Te ruego por Dios que no me atormentes! Es que Jesús le había dicho: « ¡Sal de este hombre, espíritu maligno!»

Ya este demonio no opera bajo el engaño, sino bajo la posesión. Una persona que ha nacido de nuevo, que tiene a Jesús en su corazón y que es Templo del Espíritu Santo, no puede estar poseído, eso es imposible. Pero si una persona está influenciada o controlada en ciertas áreas, más no una posesión total como en el caso del hombre gadareno.

ScreenHunter_01 Dec. 16 16.58 POSESIÓN (IMPOSIBLE) 1ª Juan 5:18

 CONTROL (POSIBLE) Hechos 5:3

INFLUENCIA (PROBABLE) 1ª Pedro 5:8

 

 

¿Cómo hace el diablo para influenciarnos o controlarnos? POR ENGAÑO.

Es por eso que debemos de pedirle a Dios los códigos de esta guerra, los códigos genéticos espirituales, para saber en qué área está operando satanás.

EN EL CASO DE LOS CREYENTES, EL DIABLO ATACA POR MEDIO DEL ENGAÑO.

Decimos que no hemos pecado cuando estamos en pecado, eso es engaño.

  •  Oímos la palabra pero no la hacemos:

Santiago 1:22 Sean hacedores de la palabra y no solamente oidores que se

engañan a sí mismos.

  • Decimos que no pecamos o no tenemos pecado:

1 Juan 1.8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros

mismos y la verdad no está en nosotros.

  • Pensamos que somos algo que no somos:

Gálatas 6:3 Porque si alguien se cree que es algo, no siendo nada, se engaña a

sí mismo.

  •  Pensamos que somos algo en este siglo:

1a Corintios 3:18-19 Nadie se engañe a sí mismo. Si alguien de ustedes se cree

sabio según este mundo, hágase necio a fin de llegar a ser sabio.

  •  Pensamos que no cosecharemos:

Gálatas 6:7No se dejen engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el

hombre siembre, eso también segará.

  • Pensamos que el injusto heredará el reino de Dios:

1ª Corintios 6:9-10 ¿O no saben que los injustos no heredarán el reino de

Dios? No se dejen engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni

los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los

borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.

  •  Pensamos que podemos juntarnos continuamente con malas compañías sin ser corrompidos:

1ª Corintios 15:33 No se dejen engañar: "Las malas compañías corrompen las

buenas costumbres."

EL TERCER MANDAMIENTO

DE LA BLASFEMIA A LA ALABANZA

ÉXODO 20:7 “No tomarás el nombre del SEÑOR tu Dios en vano, porque el SEÑOR no tendrá por inocente al que tome su nombre en vano”.

El tercer mandamiento hace hincapié en la importancia de guardar el debido respeto a Dios.

La base de toda relación realmente positiva es el respeto mutuo. La calidad de nuestra relación con Dios depende del grado de amor y respeto que le tenemos. Él espera que siempre le honremos por quién es y por lo que es.

El significado de la palabra hebrea “saw”, traducida como “en vano”, también quiere decir engaño, malicia, falsedad, vanidad y vacío. El tener relación con Dios exige que lo respetemos correcta, sincera y respetuosamente.

EL RESPETO A DIOS Y SU NOMBRE

Reflexionemos acerca de algunas de las maneras en que debemos relacionarnos con el nombre de Dios. Él nos creó a su imagen y semejanza con el potencial de llegar a ser miembros de su familia divina. Quienes reciben su Espíritu Santo son miembros de la Iglesia de Dios. Las leyes de Dios nos explican las normas y los principios que deben regir nuestra conducta, y nuestra esperanza está en llegar a ser parte del Reino de Dios.

Observemos tres ejemplos de la fuerza con que se expresa el respeto hacia Dios: Salmos 104:1, 33:8; 145:1-3.

LA BLASFEMIA Y LA LENGUA SOEZ

Quizá la manera más común en que se quebranta el tercer mandamiento es por el uso del lenguaje soez: usar el nombre de Dios en forma injuriosa, vulgar o irreverente.

La blasfemia no es la única forma en que podemos tomar el nombre de Dios en vano. Cualquier persona que en su diario hablar use a la ligera el nombre de Dios, o el de Jesucristo, no conocen a Dios como debiera. En cierto sentido, una persona así se parece a Job antes de que Dios le hiciera ver cómo el orgullo afectaba su forma de pensar. Reconociendo su error, Job le dijo a Dios “De oídas te había oído; más ahora mis ojos te ven” (Job 42:5). Finalmente, Job se dio cuenta de que no conocía a Dios tan bien como creía.

Cualquier uso indebido que hagamos del nombre de nuestro Hacedor nos mancha espiritualmente ante sus ojos. En cuanto Job se dio cuenta de su actitud irreverente, pudo verse a sí mismo como realmente era (Job 42:6). Necesitamos ser cuidadosos en nuestra forma de hablar, y usar con gran respeto el nombre de Dios.

JESUCRISTO REVELA A DIOS COMPLETAMENTE

Tanto deseaba Dios que entendiéramos como es el- especialmente su naturaleza o carácter- que envió a su Hijo Jesucristo como el ejemplo perfecto de todo lo que Él es Juan 14:9; Hebreos 1:3.

LA IMPORTANCIA DEL NOMBRE DE CRISTO

El nombre de Jesús quiere decir “Salvador”. Cristo significa “el ungido”, lo mismo que el vocablo hebreo Mashiaj “Mesías”. Como el hijo de Dios, Jesucristo es nuestro Rey y nuestro único Salvador.

El nombre de Jesucristo es importantísimo para nuestra salvación, pero resulta inútil si sólo lo repetimos constantemente sin entender su significado y sin dejar que influya en nuestra forma de vivir 2ª Timoteo 2:19.

Quienes se arrepienten de sus pecados y son bautizados en el nombre de Cristo reciben el Espíritu Santo para que puedan ser imitadores de Él (Hechos 2:38).

Pero usar su nombre en cualquier forma que pueda acarrearle deshonra o vergüenza, es pecado y quebranta el tercer mandamiento.

MANDAMIENTO QUINTO

UN FUNDAMENTO DEL ÉXITO

“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que el Eterno tu Dios te da”  (Éxodo 20:12).

El quinto mandamiento es el primero de los seis preceptos que precisan las formas correctas de tratar con nuestros semejantes. Estos seis mandamientos, del quinto al décimo, rigen los aspectos del comportamiento

humano que más profundamente afectan a los individuos, las familias, los grupos y la sociedad.

Es impresionante la forma en que abusamos y nos aprovechamos los unos de los otros. El número y la magnitud de los actos violentos entre nosotros no tienen excusa. Necesitamos con urgencia poner fin a los terribles resultados de nuestra incapacidad de llevarnos bien. Tenemos que aprender cómo estar en paz y armonía en todos los aspectos de la vida, para poder disfrutar de relaciones amorosas, estables y duraderas.

El propósito de estos seis mandamientos es establecer los principios básicos mediante los cuales es factible tener buenas relaciones interpersonales. Definen con absoluta claridad los aspectos del comportamiento

en los que la naturaleza humana crea los obstáculos más grandes para la paz y la colaboración, y nos proporcionan la guía que necesitamos para derribar esos obstáculos.

Image DetailEl quinto mandamiento establece la pauta para esta sección del Decálogo. Tiene que ver con la importancia de aprender a tratarnos respetuosa y honorablemente unos a otros.

APRENDER A RESPETAR A LOS DEMÁS

El comienzo de las buenas relaciones interpersonales es aprender a ser responsables por nuestra conducta y carácter propios. Nuestro carácter, que es lo que gobierna nuestra conducta, empieza a formarse desde la infancia. Es precisamente en nuestros primeros años de vida cuando se forman las actitudes que habrán de controlar nuestros deseos personales en relación con los deseos y necesidades de los demás.

Este es el aspecto principal del quinto mandamiento: la importancia de aprender a respetar a otros cuando aún somos niños. Nos guía para que sepamos cómo someternos a otros, cómo someternos apropiadamente a

la autoridad y cómo recibir la influencia de maestros y consejeros. Todo esto empieza con el respeto y honra que les demostramos a nuestros padres.

EL PAPEL DE LOS PADRES

Dios les encomendó directamente a los padres el importante deber de enseñar a sus hijos los principios esenciales de la vida. La capacidad del padre y de la madre para lograr el éxito en esto depende especialmente

de cuánto se han sometido ellos mismos a las instrucciones y enseñanzas de Dios, amándolo y respetándolo por encima de todo (Mateo 6:33).

Los que somos padres debemos pensar primeramente en que somos hijos: los hijos de Dios. Tan importante es para nosotros honrar y obedecer a nuestro Padre celestial como es para nuestros hijos respetarnos

y obedecernos. Sólo entonces podremos comprender completamente nuestro papel como los guías espirituales de nuestros hijos.

La mejor forma de que un niño pueda captar y asimilar las creencias y el comportamiento correctos es cuando ve que la enseñanza de sus padres y maestros concuerda fielmente con el ejemplo que dan.

A lo largo de la Biblia, particularmente en el libro de los Proverbios, encontramos enseñanzas y principios acerca de cómo debemos tratarnos y honrarnos los unos a los otros. Debemos hablar acerca de estas cosas constantemente con nuestra familia y aplicarlas a las situaciones de la vida con que diariamente se enfrentan nuestros hijos. Estas pláticas deben ser de mutua participación; debemos permitir que ellos

se sientan libres de hacer preguntas que nosotros como padres debemos ayudarles a resolver tan completa y correctamente como sea posible, de acuerdo con los principios bíblicos (Deuteronomio 6:20-21).

Los niños, particularmente los adolescentes, buscan su propio lugar dentro de la sociedad. Ellos necesitan guía e instrucción firmes, además de amor y comprensión. Los padres no deben ridiculizarlos.

En Efesios 6:4 el apóstol Pablo nos advierte: “Vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”. Con firmeza, junto con mucho amor y suavidad, los padres deben insistir en que sus hijos obedezcan las normas de cortesía y respeto. Esta amorosa combinación es el eslabón que se ha perdido en la crianza de los hijos.

HONRAR A NUESTROS PADRES COMO ADULTOS

Dar honra a nuestros padres no termina cuando llegamos a la edad adulta. Es un mandamiento para toda la vida. Esto quiere decir que nosotros debemos proporcionarles los cuidados físicos y la ayuda material que en algún momento puedan llegar a necesitar por razón de su edad avanzada.

Jesús reprendió severamente a algunos que no estaban cuidando de sus padres como debían: “Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al

padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido . . .” (Marcos 7:9-13).

HONRAR A LOS ABUELOS

Ni nosotros ni nuestros hijos debemos olvidarnos de honrar a nuestros abuelos.

Ellos han sido parte muy importante de nuestra vida, y la mayoría de los abuelos aman a sus nietos y se preocupan profundamente por ellos. Debemos procurar ocasiones en que podamos estar con ellos para platicar y hacerles preguntas. Las conversaciones con ellos son como un tesoro porque nos ayudan a entender y apreciar mejor nuestros orígenes. Los abuelos se sienten muy felices cuando los nietos les muestran interés. Los que aman y honran a sus abuelos pueden entender y conocer mejor a la gente y la vida misma.

COSECHARLOSBENEFICIOS

Cuando Moisés repasó los mandamientos con el pueblo de Israel, al llegar al quinto mencionó otra bendición, además de la prolongación de la vida: “Honra a tu padre y a tu madre, como el Eterno tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que

 

el Eterno tu Dios te da” (Deuteronomio 5:16).

Somos nosotros, los hijos, los beneficiados cuando honramos a nuestros padres. Este es el mandamiento que contiene la hermosa promesa de que tendremos una mejor vida con sólo obedecerlo.

La familia es la base de la sociedad. Las familias sanas y estrechamente unidas forman sociedades y naciones fuertes. Los periódicos informan diariamente los tristes resultados cuando en las familias no hay unidad, respeto y amor. Cualquier persona o grupo de personas —incluso una nación entera— que entiende la importancia de una familia estrechamente unida, y que se guía por firmes principios morales, mejorará su relación con Dios y recibirá grandes bendiciones.

¿CÓMO DEBEMOS TRATARA LOS PADRES QUE SON DIFÍCILES DE HONRAR?

Es triste decirlo, pero hay padres o abuelos que no son honorables, y no es fácil respetar a personas cuya conducta no es honorable. Por ejemplo, a quienes han sido víctimas de un constante abuso verbal o físico, o que fueron abusados sexualmente, les puede resultar casi imposible honrar al padre o madre culpable.

En el quinto mandamiento Dios no exige que los hijos o nietos de tales personas continúen sometiéndose a semejantes abusos. No obstante, debemos honrar a nuestros progenitores.

¿Cómo podemos honrar a padres o abuelos cuyo comportamiento no es digno de admiración?

En primer lugar es necesario considerar nuestra actitud. Jesús nos dice que debemos amar y orar incluso por nuestros enemigos (Mateo5:44-45).

Esto se aplica también a los padres que han sido abusivos o cuyo ejemplo no podemos respetar. No debemos guardar resentimiento ni sentir rencor hacia el los; sin embargo, debemos rechazar firmemente su forma errónea de vivir. Debemos despreciar su conducta pecaminosa, más no a ellos como personas. Hasta ahí es donde Dios espera que cumplamos en ese aspecto, y nos bendice por ello. Además, cuando tengamos oportunidad de conversar con nuestros padres o abuelos, o cuando hablemos acerca de ellos, no debemos hacer comentarios despectivos sino tratarlos con cortesía y respeto (Mateo7:12). Debemos orar para que Dios les ayude a entender lo equivocado de sus caminos de manera que puedan reconciliarse con él y, por medio de él, con nosotros. Por último, debemos vivir nuestras vidas en la forma que los honre por medio del ejemplo que demos como hijos e hijas suyos. Nuestro comportamiento digno y honorable puede traerles el honor que ellos mismos nunca se han ganado.

SEXTO MANDAMIENTO

LA VIDA ES UN DON PRECIOSO

“No matarás” (Éxodo 20:13)

¿Qué es lo que hace preciosa la vida humana? Considerémoslo desde la perspectiva de Dios. Él nos hizo a su imagen con el propósito de crear en nosotros su propio carácter. Por eso él no quiere “qué ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2ª Pedro 3:9). Jesús mismo dijo: “No envió Dios al mundo a su hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:17).

Sin embargo, en el mundo en que vivimos, frecuentemente vemos que la vida humana carece de valor. Resolvemos nuestras dificultades o diferencias con guerras, privando de la vida a cientos de miles de personas. Los criminales no sólo roban pertenencias sino, muchas veces, también la vida de sus víctimas. Millones de abortos son provocados año tras año, porque son muchas las personas que consideran que un embarazo no deseado simplemente como un inconveniente o una consecuencia inesperada de sus actividades sexuales.

Por lo general, lo primero que se menciona en los noticieros de la radio o la televisión es el asesinado del día, particularmente en las ciudades grandes. Muchos de esos crímenes son cometidos por un miembro de la familia, un amigo o un conocido de la víctima.

La violencia en las calles y las luchas entre pandillas, que han causado la muerte Image Detailde tantas víctimas inocentes, han llenado de miedo a muchos barrios y comunidades enteras. Los homicidios relacionados con el narcotráfico y otros crímenes son cosa de todos los días. El asesinato es algo que, directa o indirectamente afecta la vida de casi todos los seres humanos.

LA VIOLENCIA SE ENCUENTRA TAN COMPLEJAMENTE ENTRETEJIDA CON LA SOCIEDAD QUE HASTA LA ENSALZAMOS EN NUESTRA LITERATURA Y DIVERSIONES.

En realidad, es muy rara la persona que pueda pensar que el crimen o el asesinato no son malos en su comunidad.

No obstante, otros aspectos que tienen que ver con el valor y la santidad de la vida humana tienden a provocar controversias. ¿A caso la pena capital es lo mismo que el asesinato? ¿Quebranta esto el sexto mandamiento?

EL PORQUÉ DEL ASUNTO

El meollo de estas preguntas se encuentra en otras: ¿Quién tiene la autoridad para disponer de la vida humana? ¿Quién tiene el derecho de tomar esa decisión? El sexto mandamiento no podría ser más claro. Dice sencillamente: “No matarás”. Uno no debe de matar deliberadamente, ya sea en forma predeterminada o en un acceso de ira.

Debemos de controlar nuestras emociones e impulsos. No tenemos ningún derecho de quitarle la vida a otra persona. Dios se ha reservado ese derecho sólo para sí. Ese es el mensaje de este mandamiento. El sexto mandamiento nos recuerda que Dios es el dador de la vida, y que sólo él tiene la autoridad para quitarla o permitir que los humanos la quiten.

No se aplica específicamente al homicidio involuntario: la muerte causada accidentalmente por descuido o algún otro acto involuntario. Tales muertes, aunque son graves, no son consideradas –ni por Dios ni por los hombres- en la misma categoría que el homicidio premeditado.

LA JUSTICIA Y LA MISERICORDIA

Ezequiel 33:11 Diles: “Tan cierto como que yo vivo —afirma el SEÑOR omnipotente—, que no me alegro con la muerte del malvado, sino con que se convierta de su mala conducta y viva. ¡Conviértete, pueblo de Israel; conviértete de tu conducta perversa! ¿Por qué habrás de morir?”. Así es como piensa Dios, y así es como quiere que pensemos nosotros.

Todos hemos de dar cuentas ante Dios, llegará el momento en que todos han de ser juzgados por lo que hayan hecho, ya sea bueno o malo (Santiago 2:12). La misericordia de Dios –su perdón- está disponible para todos los pecadores, incluso los asesinos.

Image Detail

¿QUÉ QUIERE DECIR PENA CAPITAL?

Dios permite que los gobiernos y autoridades constituidos impongan pena de muerte para ciertos delitos. Este hecho no infringe el sexto mandamiento si en tales casos el gobierno sigue los principios de Dios. Él reveló las faltas o delitos que merecen la pena de muerte y estableció instrucciones terminantes para tales decisiones. El apóstol Pablo confirma la autoridad de los gobiernos para imponer la pena de muerte (Romanos 13:3-4).

EL DEBER CRISTIANO

Jesucristo no abolió la ley como algunos creen sino que más bien mostró la aplicación de la misma. Amplió los requisitos de la ley haciéndolos muchísimo más exigentes.

Veamos, por ejemplo: el mandamiento en contra del homicidio. Jesucristo dijo: “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego” (Mateo 5:21-22).

VENCER EL MAL CON EL BIEN

Cristo amplio el significado de asesinato al incluir antipatía, desprecio u odio hacia otros, porque el deseo de ver sufrir a nuestro prójimo es una guerra mental y emocional (Romanos 12:17-19).

El propósito de Dios es que seamos tan respetuosos como sea posible, quiere que construyamos buenas relaciones, no que las destruyamos.

ELEMENTOS BASICOS DE LA VIDA CRISTIANA

¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué vive en este mundo y cuál es el propósito de su vida? Existen seis claves que le ayudarán a descubrir este misterio.clip_image002

1.- EL PLAN DE DIOS.

Dios Desea expresarse a Sí mismo por medio del hombre (Ro. 8:29). Con este propósito, El creó al hombre a Su propia imagen (Gn. 1:26). Así como un guante es hecho a la imagen de una mano a fin de contener la mano, así también el hombre fue hecho a imagen de Dios a fin de contener a Dios. Al recibir a Dios como su contenido, el hombre puede expresar a Dios (2 Co. 4:7).

2.- EL HOMBRE.

A fin de lograr Su plan Dios hizo al hombre como un vaso (Ro. 9:21-24). Así, pues, el hombre es un vaso que consta de tres partes: cuerpo, alma y espíritu. (1 Tes. 5:23). Con el cuerpo podemos tener contacto con las cosas de la esfera física y recibirlas. Con el alma, la facultad mental, podemos percibir las cosas de ScreenHunter_01 Dec. 05 17.54la esfera psicológica (emociones, pensamientos, intelecto, sentimientos etc.) y recibirlas. Y con el espíritu humano, la parte más profunda de nuestro ser, podemos tener contacto con Dios mismo y recibirle (Jn. 4:24). El hombre no fue creado meramente para recibir comida en su estómago, ni para acumular conocimiento en su mente, sino para contener a Dios en su espíritu (Ef. 5:18).

 

3.- LA CAIDA DEL HOMBREScreenHunter_02 Dec. 05 17.57

No obstante, antes de que el hombre recibiese a Dios como vida en su espíritu, el pecado entró en él. (Ro. 5:12). El pecado sumió al espíritu del hombre en una condición de muerte (Ef. 2:1), hizo que el hombre llegara a ser enemigo de Dios en su mente (Col. 1:21), y convirtió su cuerpo convirtiéndolo en la carne pecaminosa (Gn. 6:3; Ro. 6:12). Así que el pecado arruinó las tres partes del hombre y le alejó de Dios. En tal condición, el hombre no podía recibir a Dios.

 

4.- CRISTO REDIME AL HOMBRE PARA QUE DIOS PUEDA IMPARTIRSE EN EL

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A pesar de la caída del hombre, Dios no desistió de su plan original. Así que, a fin de realizar Su Plan, Dios primero se hizo hombre, el hombre llamado Jesucristo (Jn. 1.1, 14). Luego Cristo murió en la cruz para redimir a los hombres (Ef. 1:79), y así librarlos del pecado (Jn. 1.29) y traerlos de regreso a Dios (Ef. 2.13). Finalmente, en resurrección, Cristo fue hecho Espíritu Vivificante (1ª Co. 15:45), a fin de impartir su vida, que es inescrutablemente rica, en el espíritu del hombre (Jn. 20:22; 3:6).

5.-LA REGENERACION DEL HOMBRE

Debido a que Cristo fue hecho Espíritu Vivificante, ahora el hombre puede recibir la vida de Dios en su espíritu. Esto es lo que la Biblia llama la regeneración (1ª Pe 1:3; Jn. 3:3). Para recibir esta vida, el hombre debe arrepentirse delante de Dios y creer en el Señor Jesucristo (Hch. 20:21; 16:31).

Si usted desea ser regenerado, simplemente acérquese al Señor con un corazón abierto y sincero y dígale:

ScreenHunter_04 Dec. 05 18.01“Señor Jesús, soy un pecador. Te necesito. Gracias por haber muerto por mí. Señor Jesús, perdóname y límpiame de todos mis pecados. Creo que Tú resucitaste de los muertos, y te recibo ahora mismo como mi Salvador y mi vida. ¡Entra en mí! ¡Lléname de Tu vida! Señor Jesús, me entrego a Ti por causa de tu Propósito”.

 

6.- LA SALVACIÓN COMPLETA QUE DIOS EFECTÚA

Después que un creyente es regenerado, necesita ser bautizado (Mr, 16:16). Luego Dios empezará un largo proceso, que dura toda la vida, en el que poco a poco El se irá extendiendo como vida desde el espíritu del creyente a su alma (Ef. 3:17). Este proceso, llamado transformación (Ro. 12:2), requiere de la cooperación humana (Fil. 2:12). El creyente coopera al permitir que el Señor se extienda a su alma hasta que todos sus deseos, pensamientos y decisiones ScreenHunter_05 Dec. 05 18.03lleguen a ser uno con los de Cristo. Finalmente, cuando Cristo regrese a la tierra, Dios saturará por completo Su vida. A esto se le llama la glorificación (Fil.3:21). Así, el hombre que anteriormente estaba vacío y dañado en las tres partes de su ser, ahora se encuentra lleno y saturado de la vida de Dios. ¡Esta es la salvación completa que Dios efectúa! Dicho hombre expresa a Dios, con lo cual se cumple el Plan de Dios.