LAS GUERRAS ESPIRITUALES (Parte 2)

Satanás ataca todo lo que es bueno y positivo en nuestras vidas.

El diablo no está jugando. Hay creyentes que piensan, que Satanás no quiere hacerles daño. Pero hay muchas áreas donde el enemigo quiere hacer estragos sobre nuestra vida.

  • Matrimonios
  • Hijos
  • Familias
  • Salud
  • Finanzas
  • Amigos
  • Ministerios
  • Gozo
  • Paz

Hombres y mujeres perecen por falta de conocimiento. Si van a detener a Satanás de su objetivo de hurtar, matar y destruir, deben conocer al enemigo y su estrategia.

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Como en una guerra, los soldados deben estar alerta. Así mismo nosotros los creyentes, debemos de velar, porque en cualquier momento viene un ataque. Pero eso no debe ponernos tristes, porque la misma palabra nos da las advertencias y así mismo las estrategias a seguir.

1ª Pedro 5:8-9 “Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos”.

A causa de la agresividad del diablo, los cristianos deben de estar espiritualmente alertas, no solo para resistir sus ataques, sino librando una batalla espiritual contra él, por medio de la oración.

  • Satanás trae muerte/ Dios trae vida.
  • Satanás trae odio/ Dios trae amor.
  • Satanás trae destrucción/ Dios trae restauración.
  • Satanás trae mentira/ dios trae verdad.
  • Satanás en la cruz fue vencido/ Jesús en la cruz fue vencedor

Si conocemos al enemigo, sabremos que está vencido. Y todo lo que haga, siempre va a ser para querer robarnos, destruirnos y matarnos. Pero con el conocimiento de la palabra, y con la armadura de Dios, saldremos victoriosos.

Jesús nos ha librado de la muerte.

Hebreos 2:14-15 “Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza humana para anular, mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte —es decir, al diablo—, y librar a todos los que por temor a la muerte estaban sometidos a esclavitud durante toda la vida.

Satanás no tiene derecho para mantenernos en esclavitud. Nosotros a través de la fe en Jesucristo, hemos sido redimidos de la esclavitud de Satanás y su reino.

Cuando Satanás o sus demonios vienen a robar, matar y destruir, no nos deben encontrar vulnerables desprotegidos o indefensos. Por el contrario, a través del conocimiento de la Palabra de Dios, debemos encontrarnos cubiertos de la Sangre de Jesús. Debemos pararnos firmes con nuestro escudo de la fe. Debemos de hablar de la Palabra de Dios valientemente y sin temor juntamente con el profeta Isaías.

Isaías 54:17 “No prevalecerá ninguna arma que se forje contra ti; toda lengua que te acuse será refutada. Ésta es la herencia de los siervos del SEÑOR, la justicia que de mí procede —afirma el SEÑOR—.

AFILA TU ESPADA

Si no tenemos la Palabra en nuestras mentes y nuestros espíritus, no podemos derrotar a Satanás y sus seguidores con la Palabra. Jesús quiere que tengamos abundancia en todas las áreas de nuestra vida. Si no tenemos esto, hemos sido robados por Satanás.

¡Debemos saber quiénes somos en Cristo para comprender que ya hemos ganado la Guerra!

La parábola del sembrador

Marcos 4:3-8

Jesús explica la parábola

Marcos 4:14-20

Muchos han creído que esta parábola se refiere a la semilla de salvación sembrada y los diferentes resultados del evangelismo y esto es verdad.

Sin embargo, Jesús dijo que estaba hablando de la palabra de Dios. Jesús dijo que cuando recibimos un entendimiento nuevo de la palabra de Dios, Satanás vendría inmediatamente para robárnoslo. Esta podría ser la Palabra de Dios aplicada a cualquier área de nuestras vidas.

¿Cuántas veces has oído a personas decir que después de un tiempo íntimo con el Señor siempre vienen las pruebas? Después de una conferencia o un seminario maravilloso, perece que todo se “desmorona”. Jesús dijo que éste era Satanás viniendo a robar la Palabra.

O muchas veces el servicio en la iglesia estuvo poderoso, reciben la bendición, salen “como nuevos” y en el camino el esposo comienza a discutir con la esposa, por cualquier cosa. ¿Le suena familiar? Es Satanás robando la bendición.

Cuando la Palabra es sembrada hay tres cosas que te pueden suceder:

1. Satanás puede robar la Palabra inmediatamente, si nos enojamos y entramos en ira,  Satanás trairá tribulación y persecución.

2. La Palabra puede ser ahogada por los afanes de la vida, el engaño de las riquezas o por los deseos pecaminosos.

3. Se puede permitir que la palabra tome raíz, se fortalezca y crezca.

Satanás sabe que si permite que la revelación de la Palabra de Dios permanezca en nuestros corazones, por esa misma Palabra, él puede ser derrotado. Si bien él tiene muchos planes y estrategias para traer derrota a nuestras vidas, su prioridad número uno siempre es robarnos la revelación de la Palabra de Dios. Jesús dijo que Satanás siempre viene cuando los discípulos oyen la palabra.

Marcos 4:15 Algunos son como lo sembrado junto al camino, donde se siembra la palabra. Tan pronto como la oyen, viene Satanás y les quita la palabra sembrada en ellos.

Jesús les advirtió que la tribulación y la persecución se levantarían por causa de la palabra.

Tantas personas que van a la Iglesia, y mientras se está predicando el mensaje, su mente viaja a millones de kilómetros fuera de este planeta, están pensando en otras cosas, que no precisamente es el mensaje. Apenas escuchan un poco el mensaje, estos son los que no tienen raíz.

En el caso de que Satanás traiga tribulación y persecución tenemos dos opciones:

1. Podemos agradecer al Señor por advertirnos para que no ignoremos los esquemas de Satanás y entonces podamos reprenderlo.

2. Podemos ofendernos, perder nuestro gozo y por lo tanto dejar que Satanás nos robe la revelación de la Palabra de Dios que ha sido sembrada en nuestros corazones.

¿Cuán a menudo cuando la tribulación y las persecuciones vienen, empezamos a murmurar y culpar a Dios?

Algunos ejemplos de las murmuraciones más comunes son:

o Maestro, ¿no te importa que nos vayamos  ahogar?

o Dios, ¿no te importa que mis hijos se pierdan?

o Dios, ¿no te importa que la enfermedad haya venido contra mi vida?

o Dios, ¿no te importa que no pueda pagar mis deudas?

o Señor, ¿Por qué permites que me ofendan?

En lugar de ofendernos cuando las tormentas de la vida vienen contra nuestra barca, debemos levantarnos contra el diablo y hablar valientemente l Palabra de Dios en fe.

La Palabra de Dios debemos tomarla y ejercer la autoridad que Jesús delegó a todos sus discípulos. La mayor parte de personas cuando están en la prueba corren a buscar soluciones humanas, pero debemos de creerle a Dios y tener fe, porque nuestro señor siempre nos va a ayudar. ¡Jesús nunca falla!

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