LA LEY REAL DEL AMOR

Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. 1 Juan 4:7-8

¿En qué consiste, concretamente, el amor?

Algunos lo definen como un sentimiento, otros como cuidar a los demás y otros más lo equiparan con alguna forma de atracción sexual. A veces, la palabra amor no es más que un hábil disfraz para ciertos patrones de conducta nocivos.

EL DECÁLOGO DEFINE EL AMOR.

Jesús explicó que el propósito fundamental de la ley es enseñarnos cómo aplicar los dos grandes principios de amar a Dios y amarnos unos a otros. Lo dijo muy claro cuando alguien le preguntó: Maestro ¿cuál es el gran mandamiento de la ley? “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente” —le respondió Jesús—. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas Mateo 26:36-40.

¿Por qué no pueden todos entender que la “Ley y los Profetas” (Lo que conocemos como el antiguo testamento) nos enseña primeramente la forma correcta de amar; luego en forma vívida, nos presenta los males y los castigos que resultan de la falta de amor?

EL AMOR EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

El amor es el meollo de todas las escrituras, tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo. Donde primeramente se nos manda: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” Levítico 19:18

Es también en el Antiguo Testamento donde encontramos de Moisés, quién enlazó los conceptos el amor y la obediencia a Dios Deuteronomio 10:12-13.

Todos y cada uno de los mandamientos de Dios son para nuestro propio bien. Obedecer los mandamientos de Dios y profesar amor están irrevocablemente ligados ante los ojos de Dios.

El amor simplemente resume el propósito de los Diez Mandamientos. El apóstol Pablo lo explicó de esta manera en Romanos 13:9-10: “Pues los mandamientos dicen: «No cometas adulterio. No mates. No robes. No codicies»*. Estos y otros mandamientos semejantes se resumen en uno solo: «Ama a tu prójimo como a ti mismo»*.
 El amor no hace mal a otros, por eso el amor cumple con las exigencias de la ley de Dios”.

EL AMOR DE DIOS POR LA HUMANIDAD

El trato recíproco que Dios ha querido tener con el hombre desde que lo creó, siempre ha sido motivado por su amor por nosotros Juan 3:16-17.

Tenemos que aprender como amarlo a él por encima de todo lo demás; también tenemos que aprender cómo llevarnos unos con otros, cómo amar a nuestros semejantes. Si n amor y respeto, es imposible tener armonía.

Si Dios nos diera la vida eterna sin antes enseñarnos como amarnos unos a otros, estaría condenándonos a vivir en conflictos y caos para siempre.

Dios no permitirá que llevemos a la eternidad los resentimientos, celos, hostilidades y deseos egoístas de nuestra mente carnal. Tendremos que aprender el verdadero significado del amor o sencillamente no podremos recibir la vida eterna.

Así que volvamos a la pregunta ¿Qué es el amor? El apóstol Pablo nos la responde de esta manera en 2 Juan 6  “Este es el amor, que andemos según sus mandamientos”.

QUE ES EL PECADO

El pecado es una infracción a la Ley 1ª Juan 3:4. ¿Cómo afecta el pecado nuestra relación con Jesucristo? V.5-6 Por las propias palabras de Jesucristo podemos ver que guardar los mandamientos equivale a “permanecer en su amor”. Su ejemplo nos demuestra que su obediencia y el verdadero amor son inseparables. Cometer pecado significa violar el amor al quebrantar los mandamientos de Dios. El pecado es anarquía: incumplimiento o rechazo de los reglamentos que definen lo que son la justicia y el amor verdaderos.

LA LEY Y LA LIBERTAD

Dios no nos da la libertad para que nos comportemos como nos dé la gana. La verdadera libertad se describe claramente como ser libres del pecado y sus devastadoras consecuencias, no licencia para saciar nuestros apetitos carnales. Santiago 2:12.

La norma básica por la que seremos juzgados son los mandamientos de Dios.

No en balde Jesús nos recordó lo que fue escrito en Deuteronomio 8:3 “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” Mateo 4:4.

UNA GUÍA DE CONDUCTA

Sus principios abarcan todos los aspectos de la conducta humana. Tomando la Biblia como un manual de instrucciones para el comportamiento del hombre, los Diez Mandamientos pueden ser considerados como los encabezados de un código muy detallado.

Tanto por su ejemplo como por sus enseñanzas Él amplió el campo de aplicación de los mandamientos de Dios. Primero habló del mandamiento que prohíbe el asesinato Mateo 5:21.22; abarca además las actitudes destructivas de la ira, el resentimiento, la amargura. Jesús explica que condenar u odiar a alguien puede impedir que recibamos la vida eterna. En otras palabras, la enseñanza de Jesús no sólo ilumina los principios resumidos en el decálogo, sino que imponen normas de comportamiento aún más estrictas por cuanto rigen los pensamientos y las actitudes además de los actos físicos.

EL DECÁLOGO Y LAS RELACIONES INTERPERSONALES

Cuando Jesús explicó que toda la Ley y los profetas están comprendidos dentro de los dos grandes mandamientos del amor a Dios y el amor a nuestros semejantes, estaba haciendo hincapié en la importancia de las relaciones interpersonales. Mateo 22:35-40

Dios define un aspecto de la clase de relación que debemos tener unos con otros o con nuestro Creador.

Cuando analizamos los Diez mandamientos, vemos que los primeros cuatro explican cómo debemos relacionarnos con Dios: la manera apropiada de mostrarle nuestro amor y respeto. Los otros seis explican los aspectos básicos de una relación correcta con nuestros semejantes.

No simplemente reglamentos o ritos, y quienes los consideran de esa manera tienen un concepto equivocado del propósito de Dios al darnos su Ley.