Es demasiado fácil para los pastores y los líderes de la iglesia quedar atrapados en el ajetreo de las actividades de la iglesia con los cristianos y sutilmente perder contacto con la mentalidad de las generaciones emergentes. Resulta muy fácil quedar atrapado en la subcultura de nuestra pequeña iglesia y el resultado es que los únicos jóvenes que puede que nosotros conozcamos sean los cristianos que ya están dentro de la iglesia. Pero si salimos de nuestro rincón, ya no estaremos todo el tiempo con sólo cristianos dentro de la iglesia.

Muchos líderes de algunas denominaciones están perdiendo el contacto con nuestra cultura emergente, y que el resultado es la pérdida drástica de jóvenes en la iglesia, así como la falta de personas de las nuevas generaciones que no van a la iglesia.

NUESTRO MUNDO HA CAMBIADO NOS GUSTE O NO.

En la obra “La comunidad del anillo”, de J.R.R. Tolkien, Galadriel, la reina elfo, dice una frase clásica de los cambios que están sucediendo en la Tierra. Ella dice le dice a Frodo: “El mundo está cambiando. Lo siento en el agua. Lo siento en la tierra. Lo huelo en el aire”. El mundo que nos rodea ha cambiado, y esa es la razón por las que las generaciones emergentes están desapareciendo de nuestras iglesias.

Sin embargo, el mundo a nuestro alrededor ha cambiado drásticamente en estos últimos treinta años. En nuestra cultura cada vez más post-cristiana, las influencias y valores que conforman a las generaciones emergentes no están ya en línea con el cristianismo. Las generaciones emergentes carecen de un entendimiento básico de la historia de la Biblia, y no tienen un Dios como el Dios predominante a quien adorar. Más bien están abiertos a toda clase de creencias, incluyendo nuevas mezclas de religiones. Los pastores y ministros cristianos ya no son los tipos buenos en las películas y medios de comunicación. La mayoría de los líderes de la iglesia no se sienten cómodos diciendo a las personas que son pastores. Algunos incluso eligen otros títulos en vez de pastores con el fin de no sentirse menos preciados por las personas fuera de la iglesia.

Vivimos en un mundo que cambia rápidamente. Puede que usted se sienta seguro en el mundo de la iglesia en el que vive, pero si sale fuera al mundo real, notará que las cosas ya no son iguales para nada.